El extenista David Nalbandian regresa al circuito como entrenador de uno de los profesionales con mayor técnica, Grigor Dimitrov. El cordobés se sumará al cuerpo técnico para potenciar el desempeño del jugador búlgaro en el ATP 500 de Acapulco que se disputará del 23 al 28 de febrero.
La incorporación del ex número 3 del mundo la dio a conocer el representante del búlgaro, Georgi Stoimenov, a través de Tenniskafe, un prestigioso medio búlgaro, Su rol será transmitir sus conocimientos para potenciar el desempeño de Dimitrov y compartirá funciones con el entrenador belga Xavier Malisse, ex número diecinueve del mundo. Asimismo, en el cuerpo técnico estarán Mark Bender, fisioterapeuta, y Yutaka Nakamura, preparador físico. El tenista búlgaro confirma con esta estructura su compromiso con una preparación de nivel internacional y enfoque especializado.
David Nalbandian, uno de los tenistas argentinos más destacados de las últimas décadas, llegó a ocupar el tercer puesto del ranking mundial antes de retirarse en 2013. Tras dejar el circuito, incursionó en el rally y más tarde volvió al tenis para tener una primera experiencia como entrenador junto al serbio Miomir Kecmanovi. Desde entonces se mantuvo alejado de la alta competencia, lo que otorga especial relevancia a su nueva función en el circuito profesional.
Por su parte, el tenista Grigor Dimitrov, nacido en Haskovo, Bulgaria, dio sus primeros pasos en el tenis bajo la guía de su padre y se ganó el apodo de “Baby Federer” por la similitud de su juego con el del suizo. Con el tiempo consolidó una carrera que incluye nueve títulos ATP y tres semifinales de Grand Slam: Wimbledon 2014, el Abierto de Australia 2017 y el US Open 2019. En la actual temporada abrió con un triunfo en Brisbane, aunque luego sufrió rápidas eliminaciones en Australia y Dallas. Hoy, el búlgaro ocupa el puesto 43 del ranking mundial, en busca de recuperar el protagonismo que alguna vez lo llevó a codearse con la élite del circuito.
Con la contratación del "Rey David" como responsable técnico del búlgaro, se despertó el interés de todo el mundo del tenis y volvió a poner al cordobés de 44 años en el foco de la mirada internacional. Hay expectativas sobre esta apuesta que puede convertirse en el salto definitivo en la trayectoria de Dimitrov a sus 34 años.