La empresa Habanos S.A. anunció el sábado la postergación oficial de la 26ª edición del Festival del Habano, originalmente programada del 24 al 27 de febrero. La decisión responde a la severa crisis energética que atraviesa Cuba, agravada por el bloqueo petrolero y las sanciones impuestas por el gobierno de Estados Unidos.
Desde la organización señalaron que el aplazamiento busca "preservar los más altos estándares de calidad" y garantizar una experiencia a la altura del prestigio internacional del evento. La firma, que ostenta el monopolio mundial de la venta de puros cubanos, aún no ha definido una nueva fecha para la celebración de la feria.
El festival es una pieza clave para la economía cubana, tras haber reportado ventas récord de u$s827 millones en 2025. El evento reúne anualmente a distribuidores y aficionados de todo el mundo en actividades que incluyen visitas a plantaciones, subastas de lotes exclusivos y exhibiciones de artesanía fina.
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"La prioridad del Festival del Habano es ofrecer a sus participantes una experiencia integral a la altura de la relevancia y el prestigio que este evento representa", subrayó el comunicado oficial. El texto añade que la medida es necesaria para "proteger dicha experiencia y garantizar su excelencia" ante las dificultades operativas actuales.
El desabastecimiento de combustible paraliza la agenda cultural y turística
La escasez de combustible no solo afecta al sector tabacalero, sino que ha paralizado otros eventos de gran relevancia como la Feria Internacional del Libro de La Habana. El desabastecimiento energético provocó también el cierre temporal de hoteles y la reubicación de visitantes para priorizar el ahorro de electricidad.
El sector turístico enfrenta además complicaciones logísticas graves, con aerolíneas internacionales cancelando vuelos por la imposibilidad de repostar en aeropuertos cubanos. El gobierno de la isla importa cerca del 60% de su energía y vio interrumpido el suministro proveniente de socios estratégicos como Venezuela y México.
Esta situación se profundizó luego de que Washington amenazara con imponer aranceles a los países que suministren crudo a la isla, intensificando la presión política. De esta manera, Cuba enfrenta su peor crisis en tres décadas, con un impacto directo en sus principales motores de ingreso de divisas.