Vecinos de Villa Urquiza denuncian ruidos molestos ininterrumpidos por la concentración de repartidores de delivery en un centro de acopio ubicado en Quesada al 5900. Además aseguran la existencia de ráfagas de tránsito pesado y serios riesgos para la seguridad vial por la circulación e invasión de motos y bicicletas.
Fernanda, que vive justo en el edificio de enfrente y trabaja desde su casa, se quejó en diálogo con La Mañana por C5N: "Ya no hay siesta. Empezamos a las 6 de la mañana con las descargas de camiones y a las 8 ya abren la persiana para que empiecen a ingresar las primeras motos y se cierra a las 2 de la mañana".
La vecina detalló además los inconvenientes causados por el tránsito pesado y las demoras en las descargas: "Dejan prendidos los motores por ahí 20, 25 minutos y esa vibración se nos mete dentro de los departamentos, más la vibración de los camiones que están en espera". Respecto del peligro peatonal, advirtió: "Hemos tenido vecinos que casi los atropellan. Es superpeligroso, ponés un pie en la vereda y por ahí te pasa una moto o una bicicleta".
Por su parte, Ariel, otro vecino afectado que vive frente al local junto a sus tres hijos menores, enfatizó las secuelas en la convivencia y en la salud: "No hay descanso. Los ruidos son constantes. Si te dijera que tengo acúfenos, esto no me ayuda para nada". Sobre el impacto en su familia, agregó: "Tengo hijos menores y quiero que duerman temprano. Es imposible que se vayan a dormir, por ejemplo, a las 10 o 11 de la noche".
Reclamos a las empresas y precarización laboral
La problemática refleja un escenario repetido en otros barrios de la Ciudad de Buenos Aires, como Las Cañitas o Villa Ortúzar, donde el funcionamiento de estos depósitos de entrega rápida choca directamente con la vida barrial.
Durante la jornada se remarcó que el reclamo vecinal no busca perjudicar a los repartidores, sino exigir responsabilidades a las compañías.
"Acá nadie les exige a las empresas que les den garantía a los trabajadores. Uno no se quiere poner en contra de los trabajadores que ganan dos mangos y están todo el día en la calle", señalaron en el lugar.
Los afectados reclaman que los empleadores garanticen espacio de estacionamiento interno para las motos, zonas de carga cerradas y sanitarios para los repartidores, de modo que la actividad comercial no altere la seguridad ni el descanso de la zona.