Una nueva fábrica en crisis: empleados reclaman que les deben el sueldo hace más de un mes

Se trata de 55 trabajadores que no saben de los dueños de la empresa desde hace varias semanas, por lo que se encuentran sumidos en la desesperación.

Más de 50 trabajadores de la empresa Greenut, de Luis Guillón, protestan en las puertas de la fábrica por la desaparición de los propietarios de la firma.

Los trabajadores denuncian que la patronal desapareció hace 15 días. En el medio, se acumula una deuda salarial que ya roza las tres quincenas consecutivas. Además, los empresarios plantaron las audiencias de conciliación convocadas de urgencia por el Ministerio de Trabajo.

"La situación es sumamente complicada y el entorno es desesperante", resumió Ariel Federico Abrán, referente del Sindicato de la Industria de la Alimentación (STIA), organización que actualmente se encuentra asistiendo a las familias con bolsones de mercadería para paliar la falta de ingresos. Según explicaron desde el gremio, la empresa —reconocida en las góndolas por sus marineras marca "NS"— arrastra un conflicto familiar: pertenece a cuatro hermanos y ninguno se hace responsable de la gestión.

El infierno que viven los trabajadores de la fábrica: no alcanza la plata

Detrás del conflicto corporativo asoma la cara más dramática de la crisis económica. El 70% de los empleados de la fábrica alquila y hoy se enfrenta a la amenaza real del desalojo o a la imposibilidad de poner un plato de comida en la mesa.

Para evitar el vaciamiento de la planta, los operarios se turnan en guardias de cuatro horas. Mientras custodian su fuente de trabajo, relatan cómo se desmoronó su cotidianeidad en dos semanas.

"Ellos ponen muchas excusas y aducen la baja del consumo, pero el pato lo pagamos nosotros. Ya no se puede vivir, te soy sincero. Estamos reclamando el sueldo que ya trabajamos, no estamos mendigando. Acá hay chicos que tienen hijos enfermos y no tienen cómo pagar nada", contó Martín, trabajador con 12 años de antigüedad a Adrián Salonia por C5N.

Ariel, por su cuenta, comentó: "El último ofrecimiento que nos hicieron hace 10 días fue venir con $100.000 ¿Qué hace un compañero que alquila o que tiene que comprar medicamentos caros con esa plata? Antes de desaparecer, nos venían pagando por día mientras nosotros seguíamos produciendo. Nos dieron la espalda".

La parálisis de la planta de Luis Guillón no parece ser un hecho aislado, sino el corolario de un proceso de desinversión. Según explicaron los propios operarios durante una recorrida por el establecimiento, la fábrica venía produciendo a destajo en tres turnos de ocho horas, pero hace un mes los propietarios decidieron vender uno de los hornos principales de la línea de producción.