En 1982 Pedro Obregón tenía grado de capitán oficial de logística en el batallón de aviación y fue jefe de muchos soldados que finalmente fueron convocados para movilizarse a las islas Malvinas. "Estaban entrenados y sabían hacer su tarea", asegura.
En 1982 Pedro Obregón tenía grado de capitán oficial de logística en el batallón de aviación y fue jefe de muchos soldados que finalmente fueron convocados para movilizarse a las islas Malvinas. "Estaban entrenados y sabían hacer su tarea", asegura.
Obregón participó en dos oportunidades: la primera vez con una aeronave Puma tomó parte en la Operación Rosario, hasta que el avión sufrió un desperfecto en el hangar y quedó fuera de servicio. Entonces emprendió la vuelta al continente con la Fuerza Aérea, pero permaneció allí solo una semana antes de retornar a las islas.
Uno de los momentos más angustiantes en esos días ocurrió mientras se desplazaba con sus compañeros en un helicóptero y en el momento del aterrizaje se quedó sin potencia y se estrelló. La muerte pasó cerca: cuando lograron salir y miraron hacia atrás, se dieron cuenta de que las llamas ya habían consumido la mitad del fuselaje.
Pero la vuelta luego de la finalización del conflicto bélico también le deparó situaciones límite. "Pasamos etapas bravas, como la etapa del olvido al regresar. Recién en los '90 empezó a cambiar un poco. Antes decías que era veterano y a nadie le interesaba. Hoy hay sed de conocimiento de lo que pasó en Malvinas".