El Juzgado Federal Nº2 de Santa Fe ordenó este martes que se compense económicamente al padre y la hermana de Natalia Acosta, desaparecida el 29 de mayo de 2009 en la ciudad de Santa Fe. De esta forma, se reconoció por primera vez el derecho a reparación a familiares víctimas de una red de trata de personas.
El monto reparatorio deberá ser afrontado por el Fondo de Asistencia Directa a Víctimas de Trata, de acuerdo a la Ley 26.364 y los familiares indicaron que utilizarán el dinero para continuar con la búsqueda de Natalia.
En un primer momento, los querellantes fueron los padres de la víctima, pero ante el fallecimiento de la madre, los representantes legales le solicitaron al tribunal que se tuviera como víctima indirecta de la investigación a Carmela Acosta, hermana de Natalia, por los daños sufridos e invocando estándares internacionales en la materia. El pedido lo realizó la abogada Marcela Virginia Rodríguez y los defensores coadyuvantes Vanesa Ferrara y Mariano Rosatti.
Ariel y Carmela Acosta, padre y hermana de la víctima, por intermedio del Programa de la DGN, le solicitaron al juez el 28 de marzo pasado que fijara el monto de la reparación.
Daño basado en antecedentes de hechos de responsabilidad estatal
Rodríguez y Rosatti aportaron pautas para la fijación del daño basadas en antecedentes legislativos de hechos de responsabilidad estatal y reclamaron que se tenga en cuenta el carácter excepcionalmente grave de la desaparición y la responsabilidad del Estado por violación a la obligación de actuar con la debida diligencia, avasallando los principales tratados de derechos humanos.
Tal como lo había solicitado la querella, el juez ordenó que se repare a los familiares y se comunique la decisión al Consejo Federal para la Lucha contra la Trata y Explotación de Personas y para la Protección y Asistencia a las Víctimas.
El fallo judicial reconoció que la investigación estuvo sesgada de estereotipos de género y que "se violó la obligación de debida diligencia reforzada".
¿Quién es el acusado?
El principal acusado por la desaparición de Natalia es Osvaldo Cerri, fallecido el 13 de abril de 2019, cuyo procesamiento fue confirmado por considerar que fue quien captó a Natalia para introducirla en una red de trata.
El juez además estableció que la causa puede reabrirse en el caso que aparezcan nuevos elementos que lo permitan y ordenó continuar con la búsqueda de Natalia.
El caso
Natalia Acosta desapareció la noche del 29 de mayo de 2009. Fue vista por última vez en la esquina de 25 de Mayo y Suipacha de la ciudad de Santa Fe. Tenía 21 años en aquel momento y ejercía la prostitución en aquel lugar, bajo el control e influencia de quien era, por entonces, su pareja, Eduardo Daniel Ruiz. Ambos vivían en la vecina localidad de Santo Tomé.
La noche previa a su desaparición, Osvaldo Cerri habría llevado a Natalia a Místico a un local de stripers ubicado sobre calle San Martín al 2700 para que conozca el lugar. Cerri se habría hecho pasar por el dueño del club nocturno. Soledad Ruiz, hermana de Eduardo –pareja de Natalia–, ejercía la prostitución en la misma esquina de 25 de Mayo y Suipacha.
La noche en que Natalia desapareció ella no estaba en el lugar. Soledad dijo, en relación a Cerri, que siempre se presentaba a bordo de un auto color bordó. Lo cual da por sentado que Cerri era conocido de Natalia y Soledad y las frecuentaba.
En 2011, María Cristina Balán y Ariel Acosta –padres de Natalia– se enteraron de que en 2009 había aparecido, a través de un operativo de Gendarmería Nacional, el teléfono celular de Natalia. El aparato fue hallado en manos de Miguel Espinoza en una verdulería sobre la Ruta 2, que comunica a Santa Fe con Monte Vera. Junto a este local hay una whiskería.