Mauro Molina, el oficial de la Policía Bonaerense que fue asesinado a balazos en la localidad bonaerense de Isidro Casanova en el marco de un robo a una pollería, tenía 42 años, estaba casado y era padre de dos hijos. Además, integraba la Dirección de Delitos Complejos de la Policía en Lanús, y trabajaba de manera privada como custodio para una empresa proveedora de productos de granja. Había regresado este año a la fuerza, luego de haber sido suspendido por participar de una protesta salarial.
Molina fue asesinado por delincuentes que escaparon y aún permanecen prófugos. Estaba en el lugar del crimen tras custodiar la recaudación de una pollería ubicada en Ruta 3 y Settino, en Isidro Casanova. Cerca de las 11:40, el oficial llegó al comercio para retirar el dinero y, según muestran las cámaras de seguridad, la propietaria trasladó la recaudación hasta el vehículo blindado mientras él aguardaba sentado al volante.
Fue en ese momento cuando dos delincuentes lo bajaron a la fuerza y le gatillaron en el pecho. "Los ladrones le cerraron el paso y hubo un enfrentamiento. Lo fusilaron cuando está en el piso. Luego le robaron y se llevaron sus pertenencias. Le sacaron todo lo que tenía", confirmó el periodista Leo García en De Una, por C5N.
Embed - ASESINARON a balazos a un POLICÍA que custodiaba una POLLERÍA
En las imágenes de las cámaras de seguridad de un local vecino se observa el momento en el que al menos dos delincuentes bajaron de una camioneta Volkswagen Amarok y se acercaron rápidamente al vehículo de recaudación: intentaron robarlo, forcejearon con la víctima y le dispararon, por lo que Molina quedó tendido en el suelo.
No obstante, los ladrones no pudieron robar el vehículo y huyeron en la misma camioneta en la que llegaron. Por su parte, la víctima fue hallada por policías que realizaban una recorrida por el lugar y fue trasladada al Hospital Paroissien, donde falleció pese a que le realizaron maniobras de reanimación.
"Un super papá"
Mauro Fabián Molina residía en Lomas de Zamora y tenía tres hijos menores de edad, a quienes llamaba "los amores de su vida", según se pudo ver en sus redes sociales, donde compartía fotos con el uniforme. Sus colegas destacaron que "siempre hacía lo correcto".
La víctima se había recibido de policía en 2015 y siempre mostró vocación de servicio, según relataron desde su entorno. Tras haber sido desafectado por participar en una protesta salarial, este año volvió a la fuerza y estaba feliz con su regreso.
Sus compañeros lo recuerdan como un hombre alegre, comprometido y dedicado a sus tres hijos, a quienes acompañaba en todo momento. Molina era un "súper papá" que trabajaba y se exponía por darles lo mejor a sus hijos, aseguraron sus allegados.
Evelyn Pintos, una compañera de trabajo del policía, señaló ante los medios que Molina habría sido entregado, ya que no solía resistirse a los robos, y cree que los atacantes tenían información previa. Mientras tanto, los investigadores continúan la búsqueda de los delincuentes prófugos y analizan la hipótesis de que se trató de "una batida".