La esponja de maquillaje es uno de los elementos más populares dentro de cualquier rutina de belleza, desde las más simples hasta las más complejas. También conocida como beauty blender, suele tener una forma de huevo o cono que ayuda a esparcir cualquier producto de manera uniforme.
Pero, a la vez, este uso tan frecuente hace que su vida útil sea más corta que la de otros accesorios. En este caso no se trata solo de una cuestión estética, como el hecho de que distribuya peor la base, sino de salud, ya que una esponja en mal estado puede causar problemas en la sensible piel del rostro.
Si está gastada, vieja o sucia, una esponja tiene más probabilidad de acumular gérmenes que provoquen irritaciones, alteren el equilibrio natural de la piel e incluso generen brotes de acné. Es importante prestar atención a las señales para saber cuándo es momento de comprar una nueva.
Esponjas de maquillaje
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Cada cuánto hay que cambiar la esponja de maquillaje
Según los expertos en dermatología y cosmética, la esponja de maquillaje debe cambiarse aproximadamente cada tres meses. Sin embargo, advierten que si el uso es muy intensivo y suele guardarse en un lugar húmedo o sin ventilación, puede ser necesario renovarla antes, por ejemplo cada cuatro semanas. Si la usás poco, quizás te rinda un par de meses más.
Las señales que indican que es momento de cambiar una esponja de maquillaje son la aparición de mal olor y manchas que no salen al limpiarlas, ya que es probable que se trate de moho. Además, pueden surgir grietas o, en general, advertirse una textura desgastada.
Al comprar una nueva, es clave lavarla una vez por semana con jabón neutro para mantenerla en buenas condiciones. También es importante dejarla al aire para que se seque y no guardarla mientras todavía está húmeda, ya que eso puede facilitar la proliferación de hongos.