Esta mujer ingresó a la guardia con dolor de panza y terminó con un diagnóstico impensado
Victoria Danson tenía 33 años cuando comenzó con fuertes dolores estomacales que atribuyó al estrés.
Fue diagnosticada con enfermedad de Crohn tras ser internada por el agravamiento de los síntomas.
La inflamación intestinal provocó un absceso abdominal que derivó en una sepsis grave. Los médicos le dieron solo 24 horas de vida si no se realizaba una cirugía urgente.
Le extrajeron 45 cm de intestino; aunque mejoró, la enfermedad reapareció y requerirá nuevas intervenciones.
El dolor abdominal persistente suele asociarse, en muchos casos, al estrés cotidiano, a la ansiedad o a trastornos digestivos comunes. Sin embargo, cuando las molestias se prolongan y se intensifican, pueden esconder cuadros mucho más complejos. Eso fue lo que ocurrió con Victoria Danson, que durante semanas minimizó sus síntomas, convencida de que se trataba de una consecuencia más del ritmo acelerado de su vida diaria.
Las consultas médicas iniciales no encendieron alarmas inmediatas y reforzaron la idea de que el problema era funcional y pasajero. Pero con el correr del tiempo, el malestar se volvió imposible de ignorar y comenzaron a aparecer señales que ya no encajaban con un simple diagnóstico de estrés.
Cómo fue el diagnóstico de la joven que creía que el dolor de panza era por estrés
Dolor de panza, dolor abdominal
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Una mujer británica llamada Victoria Danson, que en 2014 tenía 33 años, atravesó una experiencia límite que marcó un antes y un después en su vida. Durante un tiempo sufrió espasmos estomacales intensos, pero los atribuyó al estrés y continuó con su rutina sin imaginar la gravedad del cuadro. Con el correr de las semanas, el dolor se volvió insoportable y terminó siendo hospitalizada de urgencia, donde los médicos detectaron una patología compleja y poco habitual.
El diagnóstico fue enfermedad de Crohn, una afección inflamatoria crónica que compromete el intestino. En su caso, la inflamación derivó en un absceso abdominal que desencadenó una sepsis, una infección generalizada potencialmente mortal. La situación era tan crítica que los profesionales de la salud le advirtieron que tenía apenas 24 horas de vida si no se realizaba una cirugía inmediata para remover el foco infeccioso.
“Ni siquiera tuve tiempo de procesar lo que estaba pasando. Solo sabía que me estaba muriendo y que haría cualquier cosa para que el dolor terminara”, relató. La intervención fue una ileostomía, durante la cual le extrajeron 45 centímetros del intestino. Si bien la operación mejoró notablemente su calidad de vida, la enfermedad volvió a manifestarse en el intestino delgado, lo que implica que su proceso de recuperación aún no terminó y que deberá enfrentar nuevas cirugías en el futuro.