El presidente Javier Milei volvió a utilizar el Foro Económico Mundial de Davos como escenario para una defensa frontal del capitalismo de libre empresa, al que definió no solo como el sistema más productivo, sino también como el único moralmente justo.
En un extenso discurso de fuerte impronta doctrinaria, el mandatario sostuvo que no existe contradicción entre eficiencia económica y ética, y afirmó que las políticas públicas deben basarse en valores morales y no en el utilitarismo político, al que responsabilizó por el avance del socialismo y la degradación de Occidente.
Milei cuestionó las agendas impulsadas por organismos internacionales, reivindicó la propiedad privada, el principio de no agresión y la función empresarial como motores del crecimiento, y aseguró que la intervención estatal y la regulación “matan el crecimiento”.
En ese marco, defendió las reformas aplicadas en la Argentina desde su llegada al poder, volvió a advertir sobre los riesgos del socialismo y el wokismo, y llamó a “retornar a las raíces de Occidente”, la filosofía griega, el derecho romano y los valores judeocristianos, para evitar el colapso moral y económico de las sociedades occidentales.