También conocido como asado a la cruz, esta técnica consiste en colocar la pieza de carne —por lo general un costillar entero, una vaquillona o un cordero.
Cuando se habla de asado en la Argentina, la imagen clásica es la de la parrilla humeante o, para algunos, el horno. Pero hay una técnica que va más allá de la costumbre y que, para muchos, es la verdadera reina del sabor: el asador.
Esta forma de cocinar la carne no solo es un emblema de la tradición criolla, sino que es redescubierta por quienes buscan autenticidad y un sabor inigualable.
También conocido como asado a la cruz, esta técnica consiste en colocar la pieza de carne —por lo general un costillar entero, una vaquillona o un cordero— en una estructura metálica en forma de cruz.
A diferencia de la parrilla, el calor de la leña no llega de forma directa. La carne se cocina lento, durante varias horas, gracias al calor envolvente que genera la leña al costado.
Cuando se habla de asado en la Argentina, la imagen clásica es la de la parrilla humeante o, para algunos, el horno. Pero hay una técnica que va más allá de la costumbre y que, para muchos, es la verdadera reina del sabor: el asador, con una cocción a la cruz a fuego lento con leña, como se hacía en el campo desde hace generaciones.
Esta forma de cocinar la carne no solo es un emblema de la tradición criolla, sino que es redescubierta por quienes buscan autenticidad y un sabor inigualable. El asador es mucho más que una comida: es un ritual que invita a la paciencia, la charla y el disfrute al aire libre.
Se trata de una tradición de campo que vuelve a enamorar a los argentinos y promete una carne jugosa como ninguna.
Qué forma es la mejor para hacer el asado: al asador o a la parrilla
También conocido como asado a la cruz, esta técnica consiste en colocar la pieza de carne —por lo general un costillar entero, una vaquillona o un cordero— en una estructura metálica en forma de cruz, que se clava en el suelo e inclina hacia el fuego.
A diferencia de la parrilla, el calor de la leña no llega de forma directa. La carne se cocina lento, durante varias horas, gracias al calor envolvente que genera la leña al costado. El resultado: una carne jugosa, tierna y con un sabor ahumado que no se consigue de otra manera.
Las claves del asado al asador: sabor, paciencia y tradición
Tiempo de cocción largo: el secreto está en el calor bajo y constante, que permite que la grasa se funda despacio y la carne se mantenga húmeda y tierna.
Sabor a leña natural: la leña —quebracho, espinillo, algarrobo— aporta aromas únicos, distintos a los del carbón, y cada madera deja su huella en el sabor final.
Sin apuros: cocinar al asador es una excusa perfecta para pasar horas al aire libre, al compartir la espera y la charla con amigos o familia.