En una época marcada por alquileres imposibles de pagar y una crisis económica que se profundiza cada mes, la solidaridad de los vecinos surge como la única red de contención real. Así lo refleja la historia de Guillermo Toth, de 63 años, un herrero de Temperley que estaba a punto de quedar en la calle junto a sus cinco perros, y sus vecinos se organizaron para cambiar su destino que parecía inevitable: terminar en la calle.
El hombre aseguró a C5N que no iba a ningún lado sin sus mascotas y que no iba a abandonarlas, que eso sería "fallarles". sin un ingreso fijo y con la crisis actual, sostener el alquiler se volvió imposible: Llegó al límite de vender su lavarropas para pagar el alquiler, pero el desalojo del taller donde vivía era inminente.
Esta historia es una muestra de lo perverso del sistema económico actual: el descarte de las personas mayores en el ámbito laboral. A pesar de tener una vasta experiencia en oficios y una década de aportes registrados en el país, el mercado formal le dio la espalda. "No importa lo que sabés, ya sos muy grande", subrayó.
Esta situación de vulnerabilidad es la misma que viven millones de personas, adultos mayores, que no pueden pagar un techo en la era Milei. Guillermo contó que a partir de los 57 años, cuando lo despidieron porque era "mayor" , no volvió a tener un empleo formal, y esta precariedad lo empujó al borde del desalojo. Sin la posibilidad de jubilarse aún, con un mercado de "changas" prácticamente destruido, están condenados a la incertidumbre, a vivir de la caridad, y casi en la indigencia.
Guillermo Toth en su nueva casa
El milagro de los vecinos: una cadena de favores que lo cambió todo
Cuando la situación de Guillermo se visibilizó , la reacción de los vecinos de Temperley y alrededores fue inmediata y conmovedora, demostrando una empatía que contrasta con la frialdad estatal. "Me dejó mareado, era muy inesperado que mis vecinos, gente que solo conocía de vista, me hayan ayudado tanto. Fue mucha solidaridad, incluso de gente que ni me conoce y decidió llamarme", relató Guillermo, todavía impactado.
La ayuda llegó desde todos lados: una vecina del barrio se enteró de su situación por los medios y le ofreció la casa de su madre fallecida en José Mármol, a unas 30 cuadras de su ubicación actual. La vivienda había quedado vacía y fue destrozada en un robo; se la prestó a cambio de que Toth la cuide y la repare. El papá de otra vecina puso a camioneta a disposición, cargó todo el equipo de herrería, que es pesado, y lo trasladó hasta la nueva casa y no le cobró nada.
Además, el hombre no tenía un celular moderno para recibir la ayuda económica, por lo que una joven llamada Julieta -a quien él no conocía- se acercó al taller y le regaló un teléfono con cargador. Después, dos jóvenes lo ayudaron a configurarlo y a abrir una cuenta de Mercado Pago. Otra vecina se llevó su ropa y las mantas de sus perros para lavárselas, y recibió donaciones constantes para él y para sus mascotas.
El herrero con una de sus cinco mascotas
"Somos una familia": el alivio para sus cinco perros
El mayor desvelo de Guillermo no era él mismo, sino sus cinco compañeros de cuatro patas. "Siento un alivio terrible, hace un año que no duermo bien pensando en eso. Nunca pensé en abandonarlos, vamos a estar juntos hasta el fin, somos una familia", enfatizó a C5N notablemente conmovido.
En esta red de contención hay que destacar el rol de la Veterinaria Zoe, ubicada en Mitre y Av. Almirante Brown, en Temperley, fue fundamental. Su médica veterinaria a quien él define como "una santa y una doc que sabe todo" lo atiende desde siempre y sin cobrarle.
La vida de Toth parece salida de una película. Es hijo de un refugiado húngaro que escapó de la guerra y de una madre argentina, nació en Villa Lugano. A los 3 años su familia se radicó en Sudáfrica, país donde creció y trabajó. En 2005, luego del fallecimiento de su padre, Guillermo regresó a la Argentina con su madre para reencontrarse con sus raíces.
Cuando se habla con él se lo escucha muy serio, es "normal" para quien pasó por el estrés de quedarse sin nada. Parte de esa realidad cambió en pocas horas, cuando se conoció que iba a quedar en la calle con sus 5 mascotas este domingo. Contra todos los pronósticos de una sociedad rota, esta vez hubo un ejemplo de solidaridad, y Guillermo volvió a sonreír.
Guillermo junto a Salvador un vecino que lo ayudó a mudarse
Imagen mejorada con la IA/ C5N
El objetivo principal: volver a trabajar
Aunque hoy Guillermo tiene un techo provisorio y está bien de salud, el objetivo principal es recuperar su autonomía a través del trabajo. A sus 63 años, está activo y capacitado para hacer trabajos de herrería y soldaduras, arreglos de carpintería y reparación de muebles.
¿Cómo ayudar a Guillermo? Para colaborar con materiales, contratar sus servicios de herrería o carpintería o incluso hacer una donación económica para que pueda reparar la casa y subsistir mientras se establece, se puede hacer mediante:
- Teléfono 11-6965-7803,
- Alias de Mercado Pago: toth.848.mudar.mp
La campaña de ayuda para buscar un lugar adonde Guillermo Toth pudiera ir con sus mascotas cumplió el objetivo, frente a la timba económica y la inacción del Estado, el tejido social, el barrio, los vecinos y la comunidad, demostró que la salida es colectiva, que "nadie se salva solo".