Megalópolis: el exuberante retrato de la decadencia estadounidense de Francis Ford Coppola llega al streaming

La película está disponible en Mubi hace pocos días. Es una obra que al mítico director de "El Padrino" y "Apocalypse Now" le llevó más de cuatro décadas realizarla, pero al final logró hacerla tras vender su imperio vitivinícola. Como dice uno de sus protagonistas, este film es "un salto al vacío, lo que realmente nos hace libres".

La plataforma de cine Mubi acaba de estrenar la última película de Francis Ford Coppola: Megalópolis. Si bien el film fue presentado en el Festival de Cannes en mayo de 2024 y a principios de este año tuvo su estreno en varias salas argentinas, ahora es la primera vez que este largometraje de poco más de dos horas está disponible en las plataformas sin tener que abonar un alquiler extra, como sucedió hasta hace pocos meses atrás en Prime.

A partir de este reestreno, cabe destacar que el director de 85 años finalmente pudo concluir una obra que le llevó más de cuatro décadas realizar y así culmina una prolífera carrera sin darle medio centímetro de concesiones a un Hollywood que margina el arte para centrarse en la recaudación.

La película es una versión lisérgica sobre la decadencia del "imperio yanqui". Pero sobre todo, es un "salto al vacío, que es lo único que nos hace libres", como dice uno de sus protagonistas. Esto es precisamente lo que hizo Coppola con su Megalópolis; y este simple hecho es digno de celebración en una era donde todo parece cada vez más determinado por el cálculo de los algoritmos y la agobiante falta de toma de riesgos por el pánico generalizado al fracaso.

Embed - Megalopolis Trailer (2024) SUBTITULADO [HD]

El desarrollo de Megalópolis comenzó en 1983, cuando Coppola tuvo los primeros chispazos para escribir el guión. Desde ese entonces, trabajó en el proyecto de forma intermitente. Hizo lectura de diálogos con actores de renombre, en 2001 filmó 30 horas en Manhattan y seis años más tarde estuvo a punto de abandonar el proyecto cuando el financiamiento se le volvió imposible. Pero al final, el mítico director logró reunir los u$s120 millones de presupuesto para la producción al vender gran parte de su imperio vitivinícola.

En cuanto a la película, Megalópolis es una fábula de ciencia ficción, drama político, romance y, por momentos, una comedia disparatada repleta de referencias filosóficas, históricas y literarias. "¿Se trata entonces de una obra de arrogancia y distanciamiento, una locura descomunal, o de un experimento audaz, un intento imaginativo de capturar nuestra caótica realidad contemporánea, tanto política como social, mediante una narrativa de gran formato y alto concepto que ya casi no se intenta? Lo cierto es que es todo eso", aseguró el medio especializado Hollywood Reporter.

Embed - Prime Movies on Instagram: "Another day at the office. Megalopolis, now available to rent."
View this post on Instagram

La trama está centrada en la batalla política entre César Catilina (Adam Driver), perteneciente a la familia real que busca construir un futuro utópico con un mágico y misterioso artefacto, y el alcalde Franklyn Cicero (Giancarlo Esposito), quien pretende reconstruir las finanzas con la construcción de casinos. Ambos se disputan cómo sacar adelante a Nueva Roma, como fue rebautizada la ciudad de Nueva York y que se encuentra en absoluta decadencia. Además, entre los dos hombres se encuentra Julia Cicero (Nathalie Emmanuel), quien se debate por su amor al César y su lealtad familiar a su padre, lo que la obliga a cuestionar sus propias creencias sobre la humanidad con la que sueña.

Dentro de lo más destacable de Megalópolis se encuentran sus actuaciones, con un despliegue notable de Shia LaBeouf, quien interpreta a Clodio Pulcher, primo del César, a quien envidia y detesta desde su infancia. Es un personaje amante de la fiesta y las drogas que, por el solo hecho de destruir a su familiar, se involucra en la política de la Nueva Roma. El gran elenco termina de estar compuesto por Aubrey Plaza, que hace de una periodista codiciosa y espuria; Dustin Hoffman, un lobbista corrupto de la construccion; y Laurence Fishburne, el chofer del César.

Embed - SHOTDECK on Instagram: "MEGALOPOLIS (2024) @megalopolisfilm Dir: Francis Ford Coppola @francisfordcoppola DP: Mihai Malaimare Jr. @malaimarejr_cinematography Production Designer: Beth Mickle and Bradley Rubin Costume Designer: Milena Canonero Editor: Cam McLauchlin, Glen Scantlebury Colorist: Walter Volpatto @waltervolpatto"
View this post on Instagram

Por otra parte, la producción de Megalópolis cuenta con vestuarios símil románicos, por algunos momentos, y futuristas al estilo el Imperio de Star Wars, por otros; edificios que evocan a la arquitectura clásica, pero que también parece de fantasía. De esta esta manera, Coppola construye decenas de escenarios lisérgicos y llenos de colores para contar la decadente historia de una sociedad que se indigna más por un escándalo sexual de una joven virgen y que sale a la luz mientras ella protagoniza un concierto al mejor estilo Taylor Swift, que por el hecho de que la mayoría de la sociedad de Nueva Roma vive en la miseria.

La combinación de las actuaciones y la producción hacen que el gran valor narrativo de la película esté puesto en el poder de la imagen y con un juego singular para la elección de planos -especialmente los picados y contrapicados- para darle mayor potencia a los diálogos. Muchas de sus escenas y fotografías podrían funcionar de manera aislada como el libro Rayuela de Julio Cortázar y que, aún así, sigan teniendo sentido para la historia completa.

MEGALOPOLISs 5-12-2025
El gran valor narrativo de la película esté puesto en el poder de la imagen y con un juego singular para la elección de planos.

El gran valor narrativo de la película esté puesto en el poder de la imagen y con un juego singular para la elección de planos.

El punto más débil de Megalópolis es su final. Durante el desarrollo de la película, sus personajes construyen un destino épico. Pero precisamente, esto es el caracter del cual carece la conclusión de la historia, donde no hay grandes sobresaltos, redenciones heroicas ni giros dramáticos. Simplemente, es un cierre esperable que atenta contra la misma película.

De todos modos, las dos horas y veinte minutos son dignas de admirar en su completo porque Coppola, director de clásicos del cine como El Padrino, Apocalypse Now y The Conversation, es una leyenda viva que cerró su carrera haciendo lo que quiso: un salto al vacío para sentirse libre.

TEMAS RELACIONADOS