Mansplaining quiere decir literalmente “hombre explicando”, pero no refiere simplemente a eso. Es un micromachismo, una demostración de poder que refiere a situaciones en las cuales un varón asume que sabe más que una mujer y procede a explicarle cosas cuando no se lo han pedido. Incluso, muchas veces, a pesar de que la mujer sea especialista y esté más formada que él en el tema en discusión. En general se usa un tono condescendiente o paternalista, es decir, una especie de amabilidad forzada que nace del sentimiento de superioridad hacia otra persona.
La escritora estadounidense Rebecca Solnit no lo inventó, pero el término surgió luego de que ella publicara su libro “Los hombres me explican cosas” en 2014. En él recopila situaciones en las que los hombres, en especial en situaciones públicas, buscan dar explicaciones y lecciones a las mujeres sobre un tema en el que ellas son expertas.
El libro rápidamente se popularizó porque visibilizó algo que a muchas les pasaba pero que no tenía nombre. Esta identificación de tantas mujeres con las situaciones descritas por Solnit generó que se hable del “mansplaining” ampliamente en distintos ámbitos y sectores. Su popularidad hizo que el término llegue a la Real Academia Española y al Diccionario de Oxford. Si bien aceptan el neologismo anglófono, proponen también los términos “machoexplicación” o “condescendencia machista o masculina”, aunque estos no se han extendido como el término en inglés.
Un hombre puede saber más de un tema que una mujer, por ser experto en algo que la otra persona no es, pero de lo que estamos hablando acá es de la sistematización de un rol en el cual se supone que la mujer debe callar y aprender y donde se da por supuesto que posee menos conocimientos. La Universidad de Standford realizó una investigación en 2021 donde probó científicamente que las mujeres en la academia a la hora de hacer presentaciones públicas reciben más preguntas que sus colegas varones y las mismas son más hostiles y más condescendientes.
Un ejemplo de mansplaining lo relató en un tweet una profesora del Departamento de Geografía de la Universidad de Miami, que contó cómo en un evento de la NASA, un hombre la interrumpió en su presentación para decirle que ella no había comprendido lo que estaba presentando. Le dijo “Tenés que leer la publicación de McCarty”. Ella lo miró a los ojos, se corrió su pelo para que pudiese ver su etiqueta y le dijo “Yo soy McCarty”.
En la sociedad patriarcal, los hombres son criados para pensar que saben más que las mujeres y que tienen la autoridad para imponer su pensamiento por sobre el de los demás y acaparar la atención especialmente en los espacios laborales. De esta forma, se silencia, infantiliza y minimiza a la mujer y se fomenta la idea de un rol masculino que debe cuidarla, educarla y protegerla.
Aunque este término viene a señalar esta práctica sobre las mujeres, sucede también con otras personas que son catalogadas por el sistema patriarcal como inferiores: personas del colectivo lgbtiqa+, adultxs mayores, niñxs y adolescentes. Es decir, aquellas personas cuya voz no tiene la fuerza y credibilidad de la de un hombre blanco cis heterosexual.
Si bien es un término que generaliza y claramente no todos los varones realizan mansplaining, el hecho de que surja un término que haya visibilizado una realidad experimentada por muchas, fue muy liberador y permitió visibilizar una realidad que no estaba pudiendo ser nombrada. Y así, podemos empezar a cambiarla.