Los segundos de terror para los vecinos de Comodoro Rivadavia: "Empezó a crujir todo"

Más de 90 familias de Sismográfica y El Marquesado debieron dejar sus casas por un deslizamiento de tierras. Aseguran que no tienen dónde ir y advierten que sus viviendas quedaron expuestas a robos y derrumbes.

Un nuevo desplazamiento del cerro Hermitte obligó a evacuar de urgencia a más de 90 familias de los barrios Sismográfica y El Marquesado, en la zona norte de Comodoro Rivadavia. El episodio ocurrió cerca de las 00:15 del domingo 18 de enero y dejó a los vecinos en una situación crítica: sin servicios, sin alojamiento alternativo y con un fuerte temor por la seguridad de sus pertenencias.

El movimiento de suelo fue repentino y estuvo acompañado por un corte total de energía eléctrica. En medio de la oscuridad, el terreno comenzó a ceder y varias viviendas sufrieron daños estructurales severos. “Fue en un segundo, se iba hundiendo y abriendo. Empezó a crujir todo. Salimos corriendo porque nos dijeron que en cualquier momento podía ceder todo”, relató una vecina evacuada.

Los testimonios coinciden en un punto central: la falta de respuestas oficiales. “Tuvimos una reunión en el municipio, pero no nos dieron ninguna solución. No tenemos señal, luz ni gas en todo el barrio. Hay familias con menores y personas con discapacidad. Nos dicen que desalojemos, pero no nos dicen a dónde ir”, denunció una vecina de Sismográfica, cuya vivienda también resultó afectada.

Otra madre, que vive con dos hijos menores, describió el estado de su casa: “El techo de la cocina está a centímetros de caerse, hay grietas por todos lados. Nos dijeron que tenemos que desalojar, pero no nos ofrecieron ninguna alternativa. Nos tenemos que arreglar solos”.

Además del riesgo estructural, los evacuados advierten sobre la inseguridad. Con gran parte del barrio deshabitado, varias casas quedaron expuestas. “Estamos yendo y viniendo para cuidar lo poco que nos queda. Ya hubo intentos de robo, hasta quisieron llevarse las cañerías”, afirmó una vecina.

La evacuación se realizó en condiciones precarias. Algunos vecinos tuvieron que descender caminando por caminos destruidos. “Bomberos y policía nos dijeron que nos vayamos, pero no tenemos a dónde. Hicimos una fogata para calentarnos porque está fresco y no se puede estar a la intemperie. La gente salió como pudo, sin llevarse casi nada”, contó un vecino.

El fenómeno, lejos de ser inesperado, había sido advertido por los propios habitantes desde mediados de diciembre. Especialistas señalan que se trata de un suelo de origen marino, históricamente inestable, afectado por una falla natural que se extiende por más de 1.300 metros.