Los mercados porteños que sobreviven con otra función
Mercado de Abasto: de proveedor de frutas y verduras a shopping
El Mercado de Abasto Proveedor nació en 1889 sobre un predio de 25.000 metros cuadrados entre Corrientes, Lavalle, Anchorena y Laprida (hoy Agüero), impulsado por la sociedad de Antonio Devoto. Su estructura original data de 1893, mientras que la ampliación que le dio su fisonomía actual, con los característicos arcos, se construyó en 1934 bajo el diseño de los ingenieros Delpini, Sulcic y Bes, responsables también de La Bombonera.
El mercado cerró sus puertas a mediados de los años 80, cuando sus actividades se trasladaron al nuevo Mercado Central, en La Matanza. Desde 1998, en ese mismo edificio funciona el shopping Abasto, uno de los centros comerciales más visitados de la ciudad.
Mercado de Abasto (1955), con memorable actuación de Tita Merello, muestra el rol del mercado en aquellos años.
Mercado Spinetto: de mayorista frutihortícola a shopping y sede comunal
Fundado en 1894 por David Spinetto en una zona de Balvanera conocida entonces como el "Hueco de Vidal", fue durante décadas el segundo mercado mayorista de frutas y verduras más importante de Buenos Aires, después del Abasto. Su cierre llegó también hacia mediados o fines de los años 80, siguiendo el mismo destino que su "hermano mayor".
Al igual que el Abasto, el edificio del Spinetto fue transformado en un shopping. Además, hoy alberga la sede de la Comuna 3 del Gobierno de la Ciudad.
Mercado Dorrego: de mercado frutihortícola al Mercado de las Pulgas
Inaugurado en 1930 en el barrio de Colegiales, el Mercado Dorrego funcionaba con dos pabellones dedicados a la venta de frutas y verduras, y sus comerciantes operaban como "permisionarios" de un predio de propiedad municipal. Cuando el Abasto cerró en 1984, el Dorrego quedó abandonado, hasta que en 1988 fue rebautizado como Mercado de las Pulgas.
En 2001 se reinauguró con la estructura y los puestos completamente renovados, nuevas luces y mejores accesos. Hoy funciona con unos 170 puesteros registrados por el Gobierno de la Ciudad, dedicados a la venta de antigüedades, restauración de muebles y luminarias antiguas.
Antiguo Mercado Garibaldi: de matadero boquense a paseo de arte y artesanías
En La Boca, entre Caminito y el estadio de Boca Juniors, funcionó primero como matadero a cielo abierto abierto en 1878 y luego se transformó en frigorífico, propiedad de la familia italiana Mazzello. Hacia 1895 pasó a llamarse Mercado Garibaldi, y con los años el predio se dividió en propiedad horizontal, dando lugar a 66 puestos.
En las instalaciones de lo que también se conoció como Mercado Solís funciona hoy el Mercado de La Boca, donde predomina la venta de arte y artesanías por sobre la actividad comercial original.
Mercado Boedo: de mercado de abasto a canchas de fútbol 5
Ubicado en Boedo 39-43, entre Rivadavia y Don Bosco, fue obra del arquitecto Alejandro Virasoro y data de comienzos del siglo XX. Gran parte de su estructura original terminó siendo demolida con el correr de las décadas.
Hoy, en ese mismo predio funcionan canchas de fútbol 5 y una serie de locales sobre la calle, varios de ellos dedicados a la venta de libros de temática religiosa. Todavía se conservan las letras con el nombre del mercado y, en menor tamaño, el apellido del arquitecto que lo proyectó.
Mercado Uriarte: de mercado de barrio a feria de objetos usados
Con entradas por Uriarte 1177 y Av. Córdoba 5166, en Villa Crespo, el Mercado Uriarte no tiene una fecha de fundación precisa, aunque es uno de los más antiguos de la zona. Logró evitar el cierre en 2002 gracias a una lucha vecinal, y en 2009 fue incorporado a la lista de edificios con valor patrimonial de la Ciudad.
En la actualidad funciona principalmente como una feria de reventa de objetos usados, aunque conserva algunos puestos de alimentos que siguen frecuentando vecinos de Palermo y Villa Crespo por sus precios accesibles.
Mercado Urquiza: de mercado barrial a mix de comercios
El edificio del Mercado Urquiza, sobre Triunvirato 4664 con entrada también por Av. Monroe 5114, data de 1929. Con el paso de los años fue perdiendo su perfil original de mercado de abasto.
Hoy sobreviven puesteros con rubros muy variados que conviven puertas hacia la calle: desde quioscos y agencias de quiniela hasta boutiques de ropa.
Mercado del Progreso: el mercado que nunca dejó de serlo
Inaugurado en 1889 por la Sociedad del Progreso de Caballito, sobre Rivadavia al 5400 esquina Del Barco Centenera (entonces Silva), nació para abastecer a ese barrio y a los lindantes Almagro y Flores. En la década de 1930 se le sumó al frente su nombre moldeado en letras art decó, un detalle que todavía conserva.
Sobre una superficie de 3.600 metros cuadrados, arrancó con poco más de 50 puestos y llegó a tener más de 170, además de 17 locales sobre la calle. A diferencia de otros de su época, el Progreso nunca cambió de rubro y continúa vigente como mercado de abasto.
Mercado de San Telmo: el más turístico entre los que resisten
Data de 1897 y fue diseñado por el arquitecto Juan Antonio Buschiazzo. Con el correr de las décadas fue ampliado y reformado, aunque conservó su techo con vigas y arcos decorados, aberturas de vidrio para dejar entrar luz natural y una cúpula que corona el conjunto. Ocupa gran parte de la manzana delimitada por Defensa, Bolívar, Carlos Calvo y Estados Unidos.
Hoy es el más turístico entre los antiguos mercados porteños, aunque parte de los vecinos del barrio lo siguen frecuentando igual. En sus puestos conviven las tradicionales verdulerías y carnicerías con locales de anticuarios.
Mercado de Belgrano: de mercado clásico a espacio gastronómico renovado
Se emplaza en Juramento y Ciudad de la Paz, sobre terrenos cedidos en 1875 por los herederos del escritor José Hernández, y fue construido hacia fines de la década de 1880 en una superficie de unos 9.000 metros cuadrados. Es uno de los mercados más antiguos de la ciudad que siguen en funcionamiento.
En 2017 se completó la primera etapa de su puesta en valor, con arreglos estructurales y cambios en la estética general, y en 2019 se sumó una segunda etapa que incorporó un patio de comidas exterior y una terraza a cielo abierto, dejándolo convertido en un espacio moderno.
Mercado San Juan: el mercado boedense que resiste casi sin ruido
Ubicado en Avenida San Juan 3628, en Boedo, no tiene una fecha de fundación del todo certera: suele mencionarse 1895, aunque algunos investigadores sostienen que antes de ser mercado el lugar funcionó como fábrica de hielo. Sus techos altos y sus paredes revestidas en cerámica blanca lo distinguen de otros mercados de la zona.
Sigue vigente, con puestos dedicados en su mayoría a la venta de alimentos y casi imperceptible para quien camina distraído por la avenida. Dentro de sus instalaciones funciona también el Puesto 86, vinculado a la Red Cultural de Boedo.
Mercado Bonpland: de mercado de abasto a espacio de economía solidaria
Ubicado en Bonpland 1660, el predio perteneció originalmente a la familia Alvear, que a principios del siglo XX lo donó a la ciudad con la condición de que allí funcionara un mercado de abasto. Bajo el nombre de Mercado Torcuato de Alvear, en honor al primer intendente porteño, fue inaugurado en 1914.
Con el correr de las décadas el Gobierno de la Ciudad fue desatendiendo el espacio, hasta que a partir de la crisis de 2001 y al calor de las asambleas barriales de Palermo Viejo, cooperativas, ONGs y pequeños productores impulsaron su reactivación. Así nació el actual Mercado de Economía Solidaria de Bonpland.
Hoy funciona con unos 40 puestos organizados bajo un sistema de cooperadora, donde distintas organizaciones se turnan anualmente en la gestión del espacio. Se pueden encontrar frutas y verduras agroecológicas, indumentaria, productos regionales, vinos, quesos y artesanías, todo enmarcado en una cadena de comercio justo. En 2021 se realizó una puesta en valor que recuperó el esplendor de su fachada histórica y mejoró las instalaciones generales.