El fenómeno El Niño continúa intensificándose lo que generará cambios en los patrones de precipitación y temperaturas superiores a lo normal, según alertaron desde la Organización Meteorológica Mundial (OMM). El calentamiento global y el incremento de las temperaturas oceánicas potenciará su desarrollo que se dará principalmente entre agosto y octubre.
Desde el Centro Internacional para la Investigación del Fenómeno de El Niño (CIIFEN) proyectaron "una probabilidad de aproximadamente el 20% de que este evento se consolide bajo la categoría de muy fuerte, con anomalías de temperatura en la superficie marina capaces de superar el umbral crítico de 2°C o incluso alcanzar 3°C por encima del promedio en su fase de maduración hacia diciembre de 2026".
En lo que se refiere a lluvias, desde el CIIFEN estiman que para el trimestre agosto – octubre de 2026, se espera precipitación sobre lo normal en la costa de Ecuador, la selva de Perú, el oriente de Bolivia, el centro de Chile, y sur de Brasil. Se prevén condiciones bajo lo normal en el norte de Sudamérica, con mayor intensidad en Colombia, Venezuela y las Guayanas.
"El Niño ya no está a la vuelta de la esquina, sino que ha entrado en casa y ha subido la calefacción. Y esto es solo el calentamiento. El episodio de El Niño se está intensificando, echando más leña al fuego de un planeta en llamas, abrasado por sofocantes cúpulas de calor, incendios forestales apocalípticos y océanos excepcionalmente cálidos. Los combustibles fósiles están avivando las llamas de esta crisis. Debemos detener su expansión, porque más carbón, petróleo y gas conllevarán un futuro aún más inflamable. Si no actuamos para proteger a las personas y atajar la crisis de raíz, los peligros serán aún más mortíferos. El calentamiento toca a su fin, y no podemos permitirnos esperar al acto principal", afirmó el Secretario General de las Naciones Unidas, António Guterres.
El Servicio Meteorológico Nacional (SMN) informó que las condiciones del sistema ENOS ya corresponden a una fase cálida y que existe una probabilidad cercana al 100% de que El Niño continúe durante el trimestre julio-agosto-septiembre. La NOAA prevé además que el fenómeno seguirá fortaleciéndose hasta alcanzar su máxima intensidad hacia fines de este año.
Los pronósticos coinciden en que la mayor probabilidad de precipitaciones por encima de los valores normales se concentrará sobre el Litoral, la región pampeana, el norte de Buenos Aires, Santa Fe, Entre Ríos, Córdoba, Corrientes y Misiones. También preocupa la evolución de los grandes cursos de agua, con crecidas de los ríos Paraná, Uruguay e Iguazú que podrían intensificarse si las lluvias previstas se consolidan durante la primavera y el verano, aumentando el riesgo de inundaciones en zonas ribereñas.
El Niño en Argentina: qué zonas pueden registrar más lluvias
Los efectos de El Niño no son iguales en todo el país. De acuerdo con las proyecciones climáticas, el fenómeno puede favorecer condiciones más húmedas de lo habitual en el sudeste de Sudamérica.
En la Argentina, las áreas bajo mayor atención son:
- El Litoral.
- La Cuenca del Plata.
- Gran parte de la región central.
En esas zonas, el aumento de las precipitaciones puede incrementar el riesgo de tormentas fuertes, desbordes, crecidas e inundaciones. En Cuyo, en tanto, El Niño podría ayudar a aliviar una sequía prolongada, aunque ese impacto dependerá de la intensidad que alcance el evento durante el invierno.
Qué es el fenómeno El Niño
Es fundamental diferenciar que El Niño no es sinónimo de cambio climático. El Niño es un evento natural de origen oceánico-atmosférico (una fase del ciclo ENOS), originado por la fluctuación y debilitamiento de los vientos alisios en las zonas tropicales del Ecuador, lo que provoca un calentamiento progresivo del océano que luego asciende a la atmósfera.
"Son cambios impredecibles y aleatorios. Normalmente corren de este a oeste, pero este año se debilitan. Ese calor se va acumulando y genera un efecto de bucle", explicó Pedro Di Nezio, actual director del Servicio Meteorológico Nacional (SMN).
Sin embargo, cuando este fenómeno natural choca con una atmósfera globalmente más caliente debido a los gases de efecto invernadero (CO), retiene más humedad y energía. Para Argentina, la ecuación climática es clara: más tormentas, vientos severos y un riesgo crítico de inundaciones.
António Guterres, secretario general de las Naciones Unidas, fue contundente sobre la situación: "El Niño se está fortaleciendo y añade combustible a un planeta que ya arde. Los combustibles fósiles están avivando las llamas de esta crisis".