La Vigilia del 2 abril, un acto de memoria colectiva

Ushuaia se prepara para recibir a cientos de excombatientes de Malvinas. "No es una celebración, es un acompañamiento entre nosotros", expresan.

Ushuaia amaneció el 1° de abril con apenas un grado y una llovizna leve, pero incesante. En el fin del mundo, nubes, viento y agua se traducen en un frío que hiela a cualquiera. Menos a los que hace 40 años lucharon en las Islas Malvinas.

"Para nosotros esto no es nada. Nosotros vivíamos en un hostal donde no teníamos ni para comer o nos daban un pedazo de pan en todo el día", cuenta un veterano cordobés, quien prefiere reservar su nombre. Las cicatrices del combate ya no son visibles: están adentro.

La Plaza Islas Malvinas está a metros del Canal del Beagle y los excombatientes desfilan todo el día por allí. Algunos participan de la Vigilia desde hace años. Para otros, es su primera experiencia. "Vine porque necesitaba cerrar el círculo. Me gustaría volver a la Isla, pero ahora es imposible", expresa.

Son muchos los que eligen no dar su nombre a la hora de contar sus historias. "Los locos de Malvinas" todavía resuena con fuerza para ellos. Otros, sin embargo, son más abiertos. Uno de ellos, Ramón Acevedo, explica la importancia que tiene este tipo de reuniones.

"No es una celebración, es un acompañamiento entre nosotros. Es un espacio en el que podemos hablar de lo que nos pasó sin ser juzgados", relata. Para Acevedo, la causa Malvinas hoy une a los argentinos a diferencia del pasado, pero subraya la importancia de "mantener vivo el recuerdo". "Si nos olvidamos nosotros, se van a olvidar todos", remarca.

Bajo el frío y la lluvia de Ushuaia, los excombatientes se reúnen para contar sus historias. Para ellos, pero también para las próximas generaciones: en medio de la plaza se instaló una "cápsula de tiempo", con mensajes de familiares y otros veteranos. Actos de memoria colectiva para no olvidar, a pesar de los 40 años que pasaron.

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