La UBA cumple 205 años frente a su crisis más difícil: "Ni siquiera podemos imaginar un sistema científico a futuro"

Pese a los fallos de la Corte Suprema, el Gobierno ya acumula 295 días sin cumplir la Ley de Financiamiento Universitario. En el aniversario de la universidad, el desfinanciamiento empuja a la fuga de docentes, el freno de investigaciones y una alarmante incertidumbre a futuro.

Hace 205 años atrás se creó la Universidad de Buenos Aires, un 12 de agosto de 1821. Entre sus aulas y pasillos dieron forma a cinco ganadores del Premio Nobel en diferentes categorías. Hoy, una de las más reconocidas de Latinoamérica y el mundo, se ve atravesada por la crisis y la falta de presupuesto desde hace más de dos años, al igual que otras casas de estudio nacionales a lo largo y ancho de Argentina.

¿Por qué desfinanciar sueldos, investigaciones y futuros? La universidad y la ciencia van de la mano; una depende de la otra y viceversa. Aquellos científicos que se reciben de universidades públicas pueden ser el gran eslabón para crear, por ejemplo, el primer kit nacional para diagnosticar la enfermedad del dengue, como lo hizo Andrea Gamarnik, egresada de la Facultad de Farmacia y Bioquímica de la UBA, junto a su equipo.

Ese es un ejemplo de miles de estudiantes, docentes e investigadores que eligen estudiar en la Universidad Pública para aportar su granito de arena al país. Para poder retratar e informar sobre la situación que atraviesan, C5N habló con los protagonistas, aquellos que se ven atravesados diariamente por la UBA, en este caso en particular desde la Facultad de Exactas.

En diálogo con Juan Manuel Sonego, investigador de CONICET, Doctor en Ciencias Químicas y docente, explicó la inseparabilidad de ambas áreas: "La ciencia y la universidad están íntimamente relacionadas... La caída salarial tanto en sueldos docentes como en investigación hacen que las personas que tienen más posibilidades se vayan al exterior o a la industria”.

Juan Manuel Sonego:

Juan Manuel Sonego: "La universidad y particularmente la Facultad de Exactas y Naturales ha sido mi casa los últimos 26 años, llegando a habitarla 7 días a la semana por más de 12 horas. Es donde me formé, trabajé , hice amigos, me enamoré y pasé los momentos más divertidos y significativos de mi vida".

La ciencia experimental está pendiendo de un hilo; en un informe compartido por el Grupo epc para julio, expresaron que, al medir el financiamiento universitario, “se mide el financiamiento universitario, se observa que la pérdida alcanzará los 2,91 billones de pesos para 2026 (a valores constantes). Con las eventuales ampliaciones del acuerdo paritario, la ejecución presupuestaria alcanzará niveles cercanos a los de 2024”.

Sonego explicó que el sistema científico actual “es un auto que venía a buena velocidad... y de pronto lo frenaron. Ese auto sigue con la inercia, seguimos trabajando... pero los equipos se empiezan a romper y no los podemos arreglar, los reactivos se empiezan a consumir... nos estamos quedando sin esa inercia". Su diagnóstico final es alarmante: "Estamos en una crisis terminal, es el peor momento de la ciencia argentina".

El Gobierno lleva 295 días sin cumplir la Ley de Financiamiento Universitario pese a un fallo firme de la Corte Suprema y una reciente resolución de la Cámara Contencioso Administrativo Federal que ordena acatar la normativa.

Según datos del Grupo epc, en mayo de este año los docentes investigadores en Universidades Nacionales perdieron un 34,2% de sus salarios y los científicos del Sistema Nacional de Empleo Público un 32,1% en el mismo periodo.

Bajo este panorama, Marcelo Pedraza, estudiante, no docente y ayudante de primera en la Facultad de Exactas, relató: “Ahora lo veo del lado laboral, esta situación donde todos estamos con tres, cuatro empleos, la changuita, no sé qué, lo veo también tanto en mis docentes como en mis compañeros, como en mis estudiantes”.

Uno de sus compañeros, docente, tuvo que renunciar en el segundo cuatrimestre porque apenas le cubría los gastos para viajar a la Facultad y el hecho de que comenzó a perder plata para dar clases.

Caro Lang:

Caro Lang: "Exactas es el lugar al que siempre voy a volver, es mi comunidad y quiero construir para que sea mejor".

Marcelo tiene una relación especial con Exactas: su familia estudió o dio clases en la institución y él mismo se crió casi un 90% del tiempo entre sus pasillos. “La UBA es mi segunda casa y mi tercera también”, aseguró.

Por su parte, Caro Lang, docente y licenciado en Computación, advirtió sobre las secuelas institucionales de esto: "Desde el lado docente tenemos una fuga muy grande de docentes hacia las universidades privadas, hacia el exterior. La universidad pública tiene un rol social que la privada no tiene, siento que ese debate se está perdiendo".

“Estamos ni siquiera pudiendo imaginar un sistema científico a futuro”

¿Cómo ven esta situación los estudiantes? Si bien las nuevas generaciones se están formando en las universidades públicas, el futuro para ellas es incierto. Fiorella Belén Insaurralde es geóloga, becaria doctoral de Conicet y docente, describió el desánimo al ver que a sus colegas más avanzados les cierran las puertas: "No solo te encontrás con que tu salario no te alcanza, sino también que a los que están un poco más arriba les están cortando los caminos y es un mensaje indirecto para nosotros".

Fiorella Belén Insaurralde:

Fiorella Belén Insaurralde: "La UBA significó un mundo de oportunidades nuevas: el acceso a mi primer trabajo formal, mi primera obra social, y poder pertenecer al sistema científico".

Relató con profunda angustia el caso de su compañera de oficina, una de las doctoras que quedó fuera del sistema científico tras la baja de casi 400 becarios y becarias de Conicet a finales de julio: "Me tocó ver cómo mi compañera en la oficina, la única que quedó en la oficina, es una de las 400 personas que quedaron fuera del Conicet, que son doctores, tienen la categoría máxima que puede tener un estudiante de la academia”.

En esa línea, el estudiante de Computación, Sasha Duttweiler, sintetizó ese sentimiento de incertidumbre y los planteos que deben realizarse sobre qué futuro quiere con la realidad marcada por el ajuste.

“Capaz voy a terminar la carrera y entrar al Conicet ya no es tan seguro como años anteriores, y la gente empieza a amoldar sus deseos y sueños a eso, y me parece supertriste porque realmente no es lo que realmente soñabas, me parece triste. Estamos ni siquiera pudiendo imaginar un Conicet a futuro o un sistema científico a futuro", sentenció.

Francisco Costanzo: “Para mí la UBA es el primer lugar que me dio la bienvenida en Buenos Aires”.

Francisco Costanzo: “Para mí la UBA es el primer lugar que me dio la bienvenida en Buenos Aires”.

Por último, Francisco Costanzo, estudiante de biología que llegó desde San Luis y encontró en la UBA su primer hogar en Buenos Aires, explicó que la crisis no se vive en términos absolutos de blanco o negro.

Según analizó, aunque sus compañeros son muy perceptivos de los obstáculos que se empiezan a amontonar en el horizonte, la falta de un golpe inmediato hace que cueste dimensionar la urgencia de la situación.

Esto lleva a un fenómeno complejo: para poder sobrevivir académicamente, muchos estudiantes optan por "fingir demencia" e intentan ignorar un desfinanciamiento que, tarde o temprano, terminará impactando de forma real en el futuro de sus carreras.

Durante la jornada del miércoles 12, desde la Federación de Docentes de las Universidades (FEDUN) y Federación Argentina de los Trabajadores de las Universidades Nacionales (FATUN), y Federación Argentina de Gremios de Docentes Universitarios (FAGDUT), entre otros, llamaron a un paro nacional para reclamar sobre el incumplimiento de un acuerdo sobre partidas para los hospitales universitarios, la no aplicación de la Ley 27.795, además de salarios y becas.

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