Tras el apagón masivo en el Área Metropolitana de Buenos Aires (AMBA), que afectó a miles de usuarios y, algunos, que continúan todavía sin luz, surgió la incógnita si es posible que los cortes ocurran nuevamente y con mayor regularidad.
Por el apagón, Buenos Aires parecía el escenario de una película de ciencia ficción: más de 600 mil usuarios sin luz, altas temperaturas, gente atrapada en los subtes y ascensores, semáforos que no funcionaban en la 9 de Julio. Con el correr de las horas la situación se normalizó, pero quedó el temor de que este episodio ocurra nuevamente.
Tras el apagón masivo en el Área Metropolitana de Buenos Aires (AMBA), que afectó a miles de usuarios y, algunos, que continúan todavía sin luz, surgió la incógnita si es posible que los cortes ocurran nuevamente y con mayor regularidad.
Como si fuera una escena de un filme apocalíptico, barrios porteños como Parque Centenario, Caballito, Parque Patricios, entre otros, se quedaron sin luz, mientras que en las localidades de Ingeniero Budge, Villa Centenario, Lomas de Zamora, Banfield, Temperley y Lomas de Zamora sufrieron cortes parciales.
Según informó Edesur, en sus redes sociales, "en una jornada con una sensación térmica de 47 grados y una demanda que alcanzó los 4395 MW en nuestra zona de concesión, cerca del récord de 4545 MW, el sistema de alta tensión operó correctamente".
Sin embargo, ese día ocurrieron fallas en dos líneas de alta tensión de 220 KV de Costanera-Hudson, propias del sistema de distribución de la empresa Edesur. Afectó al sur del GBA y al sur de la Ciudad, donde hubo 800 MW de corte de servicio y 2.500 MW de generación fuera de servicio.
Ante esta situación, C5N consultó con Nicolas Malinovsky, Ingeniero Electricista e investigador del Observatorio de Ciencia y Tecnología asociado al Centro Latinoamericano de Análisis Estratégico, sobre si este tipo de situación se puede volver a repetir en el futuro.
"La situación del sistema eléctrico nacional es crítica. Necesita de una fuerte inversión en infraestructura en sus 3 segmentos: generación, transporte y distribución", explicó Malinovsky, con relación a las causas, aseguró que este fue un "suceso multicausal", que tuvo en el centro a la falta de inversión por parte de las empresas concesionarias de distribución, en particular Edesur que está bajo concesión de la italiana ENEL2.
Por otro lado, el especialista apuntó a "la paralización de obras de infraestructura por parte del gobierno nacional con el objetivo final de privatización del sector". "Sumado a eso está la reducción de las instituciones del sector energético del Estado Nacional, que da paso a que las empresas hagan solamente negocios sin prestar un servicio, que es un derecho básico para el desarrollo de la sociedad, acorde y accesible para toda la población", agregó
Malinovsky añadió que el otro factor clave es la saturación del sistema por el aumento de la demanda, además del aumento de tarifas de un 400% en los últimos 14 meses: "Da muestra de que las empresas solo buscan maximizar rentabilidad, ya que dichos aumentos no se traducen en inversión de infraestructura".
Este viernes 7 de marzo, luego de los dos grandes apagones, el Gobierno oficializó nuevas subas en las tarifas de luz para AMBA a partir de marzo. Mediante a la Resolución 162/2025 convalidó incrementos de hasta un 1,7% para la energía eléctrica. Además, se redujo el subsidio al que accederán los usuarios de clase media y de bajos ingresos.
"Además, es una variable fundamental para ejecutar el proceso de desindustrialización qué está ejecutando el gobierno de Javier Milei , ya que con energía cara es imposible llevar adelante un modelo de país industrial", sentenció el investigador.
Nicolás especificó que la matriz de energía eléctrica depende un 55% de gas natural, un 25% renovable hidroeléctrico, 13% renovable eólico y solar, y un 7% del sector nuclear.
Desde hace tiempo que el financiamiento del sector energético es un fuerte debate en el país, contó Malinovsky. Frente este panorama existen diferentes alternativas, como por ejemplo la posibilidad de "utilizar la renta proveniente de la explotación de Vaca Muerta, para financiar el sector energético bajo un modelo de industrialización del país", señala.
Si no mediante los acuerdos con organismos multilaterales de crédito y/o acuerdos país con país, como por ejemplo el proyecto AMBA 1, que iba a ser financiado por China, pero "se encuentra en suspensión porque el gobierno pretende que se financie desde el sector privado con un cargo fijo a la demanda, es decir, que el usuario final financie a las empresas nacionales y/o trasnacionales para que realicen las obras a ser adjudicadas".
Sin embargo, una de las posibilidades que explicó el especialista, podría ser con otro tipo de financiamiento, como en el caso del Gasoducto Presidente Néstor Kirchner, que "se financió en parte con el impuesto a las grandes fortunas, cabe la pregunta si se podría ensayar algo similar con el blanqueo de capitales", concluye Malinovsky.