La Administración Nacional de Aeronáutica y el Espacio (NASA) dio a conocer un instrumento que rastreará la contaminación del aire en territorio norteamericano cada hora. Este instrumento es conocido como TEMPO, por sus siglas en ingles que refiere al monitoreo por medio de emisiones troposféricas. Este observará la contaminación del aire desde el espacio con una frecuencia mayor y con mejor calidad en los detalles que anteriores instrumentos espaciales.
Cómo rastreará la NASA la contaminación del aire y enfrentará al cambio climático
TEMPO fue lanzado desde la Estación de la Fuerza Espacial en Cabo Cañaveral, EEUU a bordo de un satélite de comunicaciones comerciales, Intelsat 40E, construido por la empresa Maxar. Tiene un tamaño similar al de un lavavajillas y fue construido por Ball Aerospace. TEMPO fue lanzado desde la y despegó montado
Su objetivo será observar la calidad del aire cada hora del día en el territorio norteamericano. Supervisará los contaminantes hasta una resolución de 10 kilómetros cuadrados enfocándose en un área que se extiende desde el océano pacífico hasta el atlántico y desde el centro de Canadá hasta Ciudad de México.
Según dieron a conocer mientras informaban el lanzamiento de este aparato, más del 40% de los estadounidenses todavía viven y respiran un aire de mala calidad. TEMPO se enfocará en tres contaminantes principales: dióxido de nitrógeno, formaldehído y ozono. El primero es un gas nocivo liberado por la quema de combustible, el cual puede dificultar la respiración y empeorar cuadros de asma. El segundo es un subproducto de la descomposición de los compuestos orgánicos volátiles en la pintura, el pegamento y la nafta. El formaldehído repercute en la salud provocando irritación en los ojos y hasta puede llegar a generar cáncer. En cuanto al ozono, donde focalizan su estudio es el que se encuentra al nivel del suelo, el cual es uno de los componentes principales del esmog, además de ser perjudicial para la vegetación y la salud humana.
Este instrumento medirá la luz solar reflejada desde la superficie de la Tierra y por los gases y partículas en la atmósfera. La luz ultravioleta y la visible se proyecta en un espectrómetro que las divide en diferentes longitudes de onda. Los científicos podrán estudiar las longitudes de onda que surjan de la identificación de las señales que cada gas mostrará. De esta forma podrán estudiar la naturaleza y cantidad de gases que se encuentran en la atmósfera.
TEMPO se unirá a lo que se espera será una constelación de satélites que buscarán monitorear la calidad de aire en Europa y Asia. A este instrumento espectrómetro de monitoreo ambiental geoestacionario (GEMS, por sus siglas en inglés), se le suman el que está a bordo del satélite GEO-KOMPSAT-2B de Corea del Sur, y el Sentinel 4 de la Agencia Espacial Europea.