A medida que avanzan las misiones Artemis para el regreso a la Luna, la Administración Nacional de Aeronáutica y el Espacio (NASA) planea estadías a largo plazo en el satélite.
La agencia espacial estadounidense lidera un proyecto estratégico para establecer una presencia a largo plazo en la Luna, con especial enfoque en la exploración del polo sur lunar.
A medida que avanzan las misiones Artemis para el regreso a la Luna, la Administración Nacional de Aeronáutica y el Espacio (NASA) planea estadías a largo plazo en el satélite.
Con el respaldo del gobierno de Estados Unidos, la agencia impulsa el proyecto Lunar South Pole Oxygen Pipeline (L-SPoP), que prevé la construcción de una tubería en el polo sur lunar para transportar oxígeno, un recurso esencial para los viajeros espaciales.
El objetivo es extraer oxígeno del regolito y el hielo lunar, no solo para abastecer a astronautas y hábitats humanos en la Luna, sino también para vehículos móviles, sistemas de soporte vital y cohetes que despegarán desde el satélite.
Con un enfoque particular en el polo sur lunar, donde se ha detectado agua helada, se planea demostrar estas tecnologías a gran escala a partir de 2024, brindando apoyo a las misiones Artemis a partir de 2026, según Peter Curreri, director del proyecto.
El plan contempla un gasoducto de 5 kilómetros para transportar oxígeno gaseoso desde una fuente de producción hasta una planta de almacenamiento y licuefacción cerca de una base lunar.
Según los impulsores, este enfoque tiene un costo inferior en comparación con otras propuestas y ofrece una vida útil de 10 años.