Salta: un fallo judicial ordenó pagar una cuota alimentaria para una mascota tras la separación de una pareja

Los tribunales provinciales determinaron aportes económicos mensuales destinados a cubrir la comida y la atención veterinaria de un perro.

A través de una serie de fallos recientes, la Justicia de Salta reconoció a las mascotas como parte del núcleo familiar y estableció regímenes de cuidado compartido y cuotas alimentarias para mascotas de parejas separadas.

Las decisiones judiciales obligan a las partes a realizar aportes económicos fijos. Este dinero mensual se destina a pagar la comida, los controles veterinarios, las vacunas, los medicamentos y otros gastos básicos del animal en común.

Los magistrados también implementaron regímenes de comunicación para la persona que ya no convive de forma permanente con la mascota. Estos esquemas contemplan visitas regulares y períodos de residencia alternada, de manera similar a los conflictos por hijos menores, con el objetivo de priorizar el bienestar físico y emocional del animal.

Qué dice el fallo de la Justicia salteña

Tras la ruptura de la pareja, una mujer quedó a cargo del cuidado del perro y acudió a la Justicia para reclamar ayuda económica que le permitiera afrontar los gastos de alimentación, medicamentos, controles veterinarios y cuidados generales.

En su resolución, el juzgado remarcó que las mascotas no pueden ser tratadas como "cosas" u objetos patrimoniales. Por el contrario, los definió como seres con sensibilidad que integran de pleno derecho el entorno afectivo y familiar.

Bajo este argumento, el magistrado determinó que los compromisos de cuidado hacia el animal corresponden a ambos dueños, sin importar con quién resida.

En consecuencia, la sentencia obliga al hombre a transferir una suma periódica de dinero para solventar las necesidades del perro.