Durante una entrevista para The Tonight Show, los astronautas de la misión Artemis II de la NASA, Victor Glover, Jeremy Hansen, Reid Wiseman y Christina Koch demostraron que para viajar al espacio no solo se necesita valentía y años de entrenamiento, sino también una tolerancia extrema a convivir 10 días en un espacio reducido.
Los cuatro astronautas explicaron que si bien el tamaño de la cápsula Orión es comparable con el de dos minivans, piloto Victor Glove aseguró que esa comparación es bastante "generosa" pero que el tamaño "quizá sea solo una". Para ilustrarlo, la tripulación invitó al conductor de The Tonight Show, Jimmy Fallon, a "subirse" a su nave imaginaria en pleno escenario.
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La demostración se convirtió rápidamente en un momento cómico cuando los cuatro astronautas y Fallon tuvieron que apretujarse hombro con hombro, simulando su convivencia de 10 días. "Si no te estás tocando, no es Orion", bromeó Christina Koch mientras intentaban maniobrar en el espacio reducido.
Los cuatro astronautas recrearon el caos de pasarse objetos: mientras Christina pedía agua, Jeremy intentaba no golpear a nadie, demostrando que en el espacio, la "zona personal" simplemente no existe. A pesar de las condiciones, Koch admitió con humor que al final de la misión se sorprendieron a sí mismos: "Nos tuvimos mucha paciencia", después de entrenar todos los días durante los tres años que llevó la preparación de la tripulación para Artemis II.
Más allá de las risas y los juegos, la tripulación compartió reflexiones técnicas impactantes sobre los peligros del viaje. Al ser consultados sobre qué momento genera más nervios, Victor Glover aclaró una idea errónea muy común: aunque el lanzamiento es espectacular a la vista, la reentrada a la Tierra es, por mucho, la parte más intensa.
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"Volver a un planeta no es broma", explicó Glover. Mientras que el despegue se siente como un "pequeño estruendo", durante la reentrada la cápsula se convierte en una "literal bola de plasma".
Los astronautas describieron cómo ven el fuego rodeando cada una de las ventanas mientras descienden a 6 millas por segundo (39 veces la velocidad del sonido). "Estás ahí sentado y piensas: 'Estoy en medio de las llamas'", relató Glover, dejando claro que, el regreso a la Tierra fue un momento crucial en la misión que no permitía errores.