Un examen o una entrevista de trabajo son dos situaciones que todas las personas enfrentamos. Se trata de momentos límites, en donde se pone a prueba nuestros conocimientos y capacidades, y debemos destinar toda nuestra energía y atención. En este sentido, un estudio reciente descubrió que existe una hora que es ideal para aprobar en cualquiera de estas instancias.
Esta investigación, llevada a cabo por científicos de la Universidad de Messina, tuvo su inspiración de otros trabajos anteriores, que señalaban que los jueces tienen más probabilidades de fallar a favor de un acusado después de la pausa para comer. Sin embargo, es necesario tener en cuenta variables como cuál es el delito o qué tan objetiva es la sentencia.
Es por eso que los especialistas iniciaron un estudio similar pero en cuanto exámenes, que no dejan de ser juicios pero con una carga menor, debido a que nadie cometió ningún delito. Si bien existen factores que determinan el rendimiento, como la dificultad de la prueba y el nivel de preparación, en exámenes más homogéneos se pudo conocer cuál es la mejor hora para rendir.
Estudiar
Es común salir de esos encuentros sin haber avanzado en la preparación para el examen, lo que genera frustración y pérdida de tiempo valioso.
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La conclusión es que, si hacés un examen al mediodía, tu probabilidad de aprobar será mayor que cuando te examinás por la mañana o al final de la tarde. Pero, ¿cómo fue el proceso para determinar esta respuesta?
Cómo se llevó a cabo el estudio
Los estudiantes universitarios italianos se convirtieron en los sujetos de estudio ideales, ya que deben pasar una serie de exámenes orales similares a entrevistas de trabajo para poder avanzar en sus estudios.
Para la investigación, se analizaron 104.552 pruebas orales realizadas entre octubre de 2018 y febrero de 2020. Los científicos tuvieron acceso tanto a los resultados de las pruebas como a la hora a la que se realizaron y al nivel de dificultad de las mismas. Se trataba de exámenes orales de entre 10 y 30 minutos, en los que 680 examinadores analizaban la preparación de alumnos de 1.243 cursos.
Todos los factores se trataron de equiparar para que el único dato que influya fuese la hora. Como resultado, solo el 57 % de los exámenes estaban aprobados, aunque lo que más llamó la atención fue cuando se ordenaron las pruebas por la hora en la que se rindió. Había un pico positivo en el mediodía, mientras que la primera mañana y las últimas horas de la tarde mostraron un bajo porcentaje.
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De este resultado partieron dos hipótesis; la primera sugiere que el estado cognitivo puede seguir ritmos circadianos, igual que lo hace nuestro sueño; la segunda sostiene que como los jóvenes son más noctámbulos y los de mediana edad se duermen más temprano, a la hora de corregir el segundo grupo tiene una mayor agudeza mental para identificar errores.