La historia de un jubilado en la era de Javier Milei: "Siempre fuimos el parámetro de ajuste"

El caso de Reinaldo Luis Urcola es la lucha que se replica en todo el país en medio del ajuste del Gobierno. Come de lunes a viernes junto a otros jubilados y le bajaron la medicación oncológica de 8 a 5 remedios.

El ajuste que azota a la clase media y trabajadora aplicado por el gobierno de Javier Milei se agudiza en el caso de los jubilados, los que trabajaron toda una vida para tener un retiro digno y no lo lograron. Con el cobro de sus haberes en cuotas, con los precios de los alimentos y los remedios liberados, y los tarifazos en los servicios públicos, la realidad perjudica aún más a este grupo etario.

Este es el caos de Reinaldo Luis Urcola, un hombre de 76 años, que con 35 años de aportes como profesional ingeniero, recibido en la UBA, tiene que recurrir a la asistencia alimentaria de un comedor: "Para comer de lunes a viernes voy a un comedor de jubilados. No es una olla de una ONG, sino que es un lugar al que califiqué por el PAMI y por mi baja jubilación. Me dieron el derecho a participar de eso que llama la asistencia alimentaria".

En un diálogo con C5N, el exconstructor relató que trabajó toda su vida en obras y que llegó a ganar entre u$s4 y 6 mil en sus buenas épocas. Se jubiló en 2013 y la ayuda del PAMI se ve disminuida, con el pasar de los meses le dejaron de cubrir la totalidad de los medicamentos que tiene que tomar.

Reinaldo tiene una mirada tranquila y dio su impresión sobre la realidad cotidiana que vive en la Argentina: "Los jubilados siempre fuimos el parámetro de ajuste". En este sentido, detalló: "Con 67 años me movilicé con otros jubilados para tratar de luchar por nuestros derechos, olvidados sistemáticamente".

En un contexto de ajuste y recesión, el hombre relató que se se priva de actividades culturales, también dejó de lado las vacaciones y ya no piensa en visitar a sus hijos y nietos que viven en el exterior.

"No tengo posibilidad de pensar que voy a tener un dinero extra, al revés, el dinero extra que yo tenía y que eran ahorros de economías de mi época laboral se transforman en comidas y se transforma en pago de servicios". "No tengo posibilidad de pensar que voy a tener un dinero extra, al revés, el dinero extra que yo tenía y que eran ahorros de economías de mi época laboral se transforman en comidas y se transforma en pago de servicios".

La lucha de un jubilado para conseguir la medicación oncológica

La licuación de los salarios y los haberes de los jubilados, que en su mayoría cobran un monto mínimo de $190.14,60 en mayo, el disponer de la medicación oncológica a través del PAMI se asemeja a una peregrinación. Al respecto, Reinaldo detalló que "es un proceso muy arduo, son batallas que hay que dar individualmente".

En el caso de este hombre, que viven en un departamento en el barrio de Saavedra, en la Ciudad, detalló que "originalmente eran hasta 8 medicamentos diferentes, después pasaron a 6 y ahora están hablando que van a ser cinco nada más los remedios oncológicos".

Agregó: "Es una lucha impresionante, tanto que no lo creerías. Si yo te cuento todos los trámites que tengo que hacer siendo una persona adulta mayor con limitaciones hasta económica, tengo que estar deambulando en la Ciudad de Buenos Aires de un lado a otro".

"Es desesperante", definió Reinaldo sobre la situación que tiene que vivir y relató: "Estamos hablando de gente que deja de tomar medicamento y si no se muere por la falta que empeora muchísimo la calidad de vida".

A pesar de su esfuerzo por estar bien y sobrellevar el día a día, aseguró que para la mirada del Gobierno "el viejo es algo descartable porque no produce, y eso se siente todo el tiempo". Sabe que tiene que seguir en la lucha, y que sigue exigiendo junto a sus colegas: "Nuestra propuesta como jubilados es haber mínimo igual a la canasta básica del adulto mayor".

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