ver más

La gran estafa: la historia de la millonaria colecta por Malvinas que nunca llegó a los soldados

En plena guerra, el Fondo Patriótico Malvinas Argentinas recaudó la mayor colecta de la historia del país. Casi 54 millones de dólares que nunca llegaron a los soldados, al igual que las toneladas de ropas y alimentos donadas por miles de argentinos.

  • + Seguir en
  • Todo aquel que tenga memoria de lo que se vivió en la Argentina de 1982 recuerda algún evento relacionado con la impresionante ola de solidaridad para con los soldados que combatían en Malvinas. Colectas populares, donaciones de empresas, clubes, asociaciones vecinales, famosos y ciudadanos anónimos, señoras entregando joyas y tapados, pibes y pibas abriendo sus alcancías para dar las monedas que había dentro de ellas…

    En medio de sensaciones encontradas, en el contexto de un país que repudiaba cada día más a una dictadura militar en pleno proceso de desintegración, la sociedad percibía que los jóvenes soldados necesitaban la ayuda y se volcó a brindarla con –literalmente- todo lo que tenía.

    Lo que nadie imaginaba entonces es que aquella gesta colectiva terminaría siendo uno de los episodios más vergonzosos del conflicto en el Atlántico Sur, un agujero negro que comenzó a evidenciarse casi de inmediato tras la rendición de la Junta Militar ante el mando británico, en junio de 1982. En los meses posteriores, empezaron a sucederse los relatos de alimentos, golosinas y vestimentas donadas a los soldados que aparecían en comercios o depósitos, presuntamente desviados por los propios militares que los reunieron y debían garantizar su entrega.

    Entre todas aquellas estafas a la solidaridad de la gente y al sacrificio de los combatientes, quedaron grabadas en la historia el llamado Fondo Patriótico Malvinas Argentinas y el famoso “teletón” de la televisión púbica, que tuvo lugar durante la noche del 8 de mayo de 1982. No se trató del momento más sangriento del conflicto, ni tampoco del más dramático, pero sin dudas fue uno de los más repugnantes.

    Solidaridad desbordada por Malvinas

    El 15 de abril de 1982, el gobierno militar creó, a través del decreto 753, el Fondo Patriótico Malvinas Argentinas, una cuenta bancaria administrada por la Secretaría de Hacienda destinada a recaudar fondos destinados a la recuperación de las islas Malvinas. Eran tiempos pre digitales, así que la operatoria giró alrededor de las sedes del Banco Nación en todo el país, donde todos los días había colas de personas para donar lo poco o mucho que tuvieran. La propuesta parecía clara y transparente: la gente dona, el Estado distribuye y los soldados reciben. Pero no fue así.

    La respuesta popular fue inmediata y desbordante. Artistas como León Gieco, Charly García, Luis Alberto Spinetta, Miguel Cantilo y Juan Carlos Baglietto, entre muchos otros, juntaron cincuenta camiones de abrigos y alimentos en el Festival de la Solidaridad Latinoamericana. Virus, que estaba en su apogeo y acaba de publicar su exitoso disco Recrudece, rechazó la invitación al festival porque los Moura tenían un hermano desaparecido y fue una de las pocas bandas que apuntó contra el delirio belicista del régimen liderado por Leopoldo Fortunato Galtieri.

    Captura

    León Gieco, en un momento del Festival de la Solidaridad Latinoamericana

    Astor Piazzolla donó un bandoneón y Guillermo Vilas envió dos mil dólares. Los jugadores de la Selección nacional donaron la recaudación completa de un partido. Mirtha Legrand, Susana Giménez, Juan Manuel Fangio y Carlos Monzón organizaron eventos benéficos y Diego Maradona firmó ante las cámaras un cheque de cien millones de pesos.

    El punto más alto llegó la noche del 8 de mayo. Un maratón televisivo transmitido por ATC denominado "Las 24 horas de las Malvinas", conducido por Cacho Fontana y Pinky Satragno. Veinticuatro horas ininterrumpidas de televisión en vivo, con el estudio y las calles linderas desbordando de gente que llegaba con lo que tenía: dinero en efectivo, cheques, pinturas, tapados de piel, automóviles, joyas y relojes.

    Las cámaras mostraban en tiempo real el desfile de generosidad y las imágenes retroalimentaban el fervor en todo el país, con miles de personas donando dinero por teléfono y otras tantas agolpándose en la puerta de los estudios la avenida Figueroa Alcorta. Andrea del Boca llevó un tapado de zorro bordó, que fue subastado en cuarenta millones de pesos de la época, y Moria Casán donó un Mercedes Benz dorado. Mientras tanto, un móvil mostraba mujeres tejiendo bufandas en la calle y ancianas que se desprendían de sus joyas, muchas ellas heredadas de sus madres o abuelas. Nada de eso iba a llegar a donde se suponía de debía.

    Si uno ve hoy los fragmentos del programa que hay en Youtube, resulta difícil no sentir un nudo en el estómago.

    Embed - Visión Siete: Malvinas a 30 años: El fondo patriótico

    A favor de Pinky y Cacho Fontana, hay que decir que participaron del evento de buena fe y desconocían lo que iba a terminar ocurriendo. De hecho, Pinky llevaba un tiempo retirada, luchando contra una grave enfermedad en la piel, y aceptó conducir el programa solo porque se trataba de ayudar a los soldados.

    El destino de los millones del Fondo Patriótico

    Hasta el 30 de julio de 1982, el Fondo recolectó 767.483 millones de pesos ley, equivalentes a unos 54 millones de dólares, según se desprende de uno de los estados contables que pudo analizarse luego del retorno de la democracia. Fue la mayor colecta de la historia del país. 54 millones de dólares de 1982, que hoy serían más de 180 millones de dólares. Según reconoció en su momento el propio secretario de Hacienda, Manuel Solanet, la cifra de lo recaudado era casi el doble de lo que había costado el desembarco en las islas.

    El mecanismo interno era el siguiente: la Secretaría de Hacienda recibía las donaciones y las distribuía en partes iguales entre las cuentas que el Ejército, la Armada y la Fuerza Aérea tenían en el Banco Nación. Los fondos fueron transferidos a cuentas de las Fuerzas Armadas y a la gobernación militar de las Malvinas. La Secretaría de Hacienda no recibió información sobre las adquisiciones o gastos de guerra efectuados con las partidas giradas.

    Unos cinco mil millones de pesos llegaron a los comandos militares el 15 de junio de 1982, es decir, un día después de la rendición. Dinero destinado a financiar la guerra que llegó cuando la guerra ya había terminado.

    Las donaciones materiales corrieron una suerte aún más difícil de explicar. Las miles de raciones de alimentos acabaron en depósitos militares y muchas de ellas estacionadas junto a la pista del aeropuerto de Comodoro Rivadavia. El resto de las donaciones, cartas y regalos de la gente para los soldados simplemente se tiraron: el vicecomodoro Juan Carlos Rogani, gerente de ATC y organizador del maratón televisivo, afirmó que era muy costoso llevarlos hasta las islas y que "no eran prioridad".

    Pinky y Cacho Fontana

    Pinky y Cacho Fontana, durante el maratón "24 horas por Malvinas".

    Entre las muchísimas cosas que nunca llegaron a manos de los soldados estuvieron los cincuenta camiones de ropa que habían juntado Gieco, Charly y Spinetta, los pulóveres y bufandas tejidas por madres y abuelas de todo el país.

    El único funcionario del régimen que habló con cierta extensión sobre el tema fue Solanet. Aseguró que en los setenta y cuatro días que duró la guerra se usaron unos treinta millones de dólares y sobraron veinticuatro millones en moneda estadounidense que él recomendó destinar a la asistencia de los excombatientes. Pero hasta hoy no hay forma de explicar en qué se gastaron esos treinta millones, porque las Fuerzas Armadas nunca presentaron una rendición de cuentas formal y lo que se sí sabe es que no fueron a los excombatientes.

    Solanet escribió un libro documentando su paso por la "tesorería" del conflicto, titulado "Notas sobre la guerra de Malvinas", que hoy puede leerse en los archivos de la Biblioteca del Congreso. En marzo de 2001 tuvo un insólito regreso a la función pública, como Secretario para la Modernización del Estado, durante la brevísima gestión de Ricardo López Murphy al frente del ministerio de Economía.

    Los intentos de restitución

    Con la vuelta de la democracia, algunas provincias intentaron devolver algo de lo que quedaba de las donaciones físicas (no hubo ninguna devolución de dinero). En Misiones, por ejemplo, se aprobó en agosto de 1985 una restitución de bienes donados. Entre otras cosas, había anillos, medallas, anillos de compromiso y relojes de oro. Como las fuerzas armadas no habían dejado los registros, muchos de los objetos no se sabía a quién pertenecían.

    A lo largo de los años hubo varias denuncias judiciales para investigar qué pasó con esos 54 millones de dólares, pero todas se archivaron y ningún funcionario civil ni militar fue procesado, en gran parte gracias a la ausencia de auditorias oficiales sobre el destino de los fondos. Hoy, cuando desde el gobierno de Javier Milei se insiste con la idea de constituir una "historia completa" de las cosas que ocurrieron durante la última dictadura militar, no sería una mala idea comenzar por dar cuentas del dinero que miles de argentinas y argentinos entregaron de buena fe en aquel oscuro otoño de 1982.

    TEMAS RELACIONADOS

    últimas noticias

    Los ecos de la guerra: el excombatiente que propuso plantar un árbol por cada caído en Malvinas

    Hace 12 minutos

    "En Malvinas entendí que nadie se salva solo": Aldo Leiva, el soldado que sobrevivió a la guerra y hoy es diputado

    Hace 23 minutos

    Misón Artemis II: el Gobierno celebró la recepción con éxito del microsatélite ATENEA

    Hace 24 minutos

    La gran estafa: la historia de la millonaria colecta por Malvinas que nunca llegó a los soldados

    Hace 34 minutos

    Las "mujeres invisibles" en la Guerra de Malvinas: el dolor del olvido y la lucha por el reconocimiento

    Hace 45 minutos