La Casita Trans brinda contención y acompañamiento a niñeces y juventudes trans durante sus procesos de construcción identitaria. Su alcance también incluye a madres, padres y otros referentes afectivos, "para que todas las personas trans podamos vivir y desarrollarnos plenamente, sin expulsión, discriminación ni violencias de ningún tipo", agregó Santiago.
En un contexto social y político cada vez más hostil para las disidencias, el espacio ofrece orientación sobre salud, educación, crianzas, deportes, cultura y acceso a derechos. Además, articula acciones con otras organizaciones, instituciones y organismos públicos y privados para fortalecer ese acompañamiento.
Santiago subrayó también que "todas las actividades son gratuitas para las más de 100 familias" que integran la organización, lo que representa alrededor de 500 beneficiarios directos y más de 1.000 indirectos. También se organizan talleres, encuentros, congresos, capacitaciones y eventos culturales, además de elaborar materiales propios para distintos ámbitos.
La Casita Trans también impulsa acciones de incidencia en políticas públicas mediante presentaciones y litigio estratégico. "Se trata de la única organización especializada en niñeces y adolescencias trans de Córdoba", destacó el director, y resaltó que es la única en Argentina con este modelo de gestión.
Ese trabajo sostenido convirtió al espacio en un referente para familias e instituciones, pero también lo expuso a amenazas y hostigamientos por parte de grupos políticos y religiosos en torno al Segundo Congreso Nacional de Niñeces y Juventudes Trans, realizado en noviembre de 2025, del que La Casita participó activamente.
Santiago Merlo, fundador de La Casita Trans de Córdoba y Laura, mamá de un adolescente trans y abogada, realizaron juntos la denuncia contra grupo antiderechos.
Gentileza: La Casita Trans
A pesar de ese escenario, se realizó una presentación judicial que permitió que la organización mantuviera el calendario de actividades previstas, lo que impulsó a todas las personas integrantes de la asociación a redoblar su compromiso y ratificar su misión.
Ser madre o padre de una persona trans en crecimiento es "volver a construirse"
Daniel Busto asegura que La Casita Trans no solo acompaña a infancias y adolescencias, sino también a quienes las rodean. "Creo que hoy más que nunca necesitamos de estos espacios; la Casita es el lugar para el encuentro, el intercambio de experiencias, el abrazo, el llanto, las risas, el disfrute, el volver a construirse como padres, madres, tíos, abuelos, con nuevas miradas sobre nuestros hijos", afirmó en conversación con C5N.
Laura Britos, que también participó de la charla con C5N, relató que llegó a la organización hace unos cinco años, cuando su hijo le contó que era un varón trans. En ese momento buscaba información y una solución para modificar su DNI, ya que el otro progenitor se oponía. "Así nos conocimos, empecé a participar y no nos separamos más", recordó.
Con el tiempo, ambos pasaron de recibir acompañamiento a convertirse en parte activa de la asociación. Daniel trabaja junto a otros padres en la construcción de la futura sede, mientras que Laura aporta su experiencia como abogada para garantizar derechos en escuelas, centros de salud, clubes y otros ámbitos.
Tanto Daniel como otros padres colaboran en La Casita Trans con trabajos de plomería y albañilería.
Gentileza: La Casita Trans
La contención entre familias ocupa un lugar central en ese proceso. Laura explicó que el grupo de madres y padres comparte experiencias, recomendaciones de profesionales e instituciones y respuestas para situaciones que otros ya atravesaron dentro de una realidad que, según define, "sigue siendo muy hostil".
Ese acompañamiento, por supuesto, también abraza a las infancias y adolescencias. Laura destacó que La Casita ofrece "un espacio libre de bullying y exclusión donde pueden ser quienes son, mostrar su arte y compartir sus procesos corporales e identitarios sin temor a las críticas".
Cuando su hijo decidió realizarse la cirugía de masculinización de tórax, ese respaldo adquirió un valor todavía mayor. Laura recordó que el acompañamiento de otras madres fue fundamental y destacó las visitas que recibió de Santiago Merlo y de otros varones trans adultos durante los primeros días del postoperatorio.
"Somos comunidad y somos familia, así nos sentimos quienes conformamos la Casita. Los chicos se encuentran y se genera algo muy lindo entre ellos", resumió Daniel al describir el vínculo que se construye entre quienes participan de la organización.
Daniel, sobre las críticas a las niñeces trans: "No es fobia, es odio"
El crecimiento de La Casita coincidió con un contexto de creciente hostilidad hacia las personas trans. Daniel sostiene que el principal obstáculo no es el desconocimiento. "No creo en la LGBTIQ+fobia, porque esas acciones no se basan en el miedo, sino en el odio. Es odio ante lo desconocido y que no se permiten conocer", reflexionó.
Frente a esas situaciones, explicó que procura resguardar a su hijo y transmitirle una idea clara. "Le pido que trate de que no le afecten porque en él no hay ningún problema, lo hay en esa gente mala", expresó.
Laura considera que esos prejuicios también se traducen en exigencias sobre los cuerpos. Explicó que su hijo decidió no hormonizarse y advirtió que esa elección muchas veces deriva en la falta de respeto hacia sus pronombres por parte de otras personas.
Para la abogada, desde organizaciones como La Casita Trans "jamás se impone una transición médica, sino que se acompaña la voluntad de cada uno". También sostuvo que persiste "una exigencia adultocentrista que empuja a mimetizarse con estereotipos corporales hegemónicos solo para lograr que se respete la identidad de una persona".
Como asociación civil, La Casita Trans participa activamente en las marchas del orgullo y otras movilizaciones en torno a la comunidad LGBTIQ+.
Gentileza: La Casita Trans
Los constantes ataques de grupos conservadores que casi "quiebran" el espíritu de La Casita
Los dos también recuerdan el impacto que provocaron los ataques contra el Segundo Congreso de Niñeces y Juventudes Trans. Daniel participó de la organización y recordó que la difusión de fotografías de dos adolescentes sin autorización "casi nos quiebra porque nos generó mucho miedo".
Laura encabezó las acciones judiciales para intentar frenar esas publicaciones. "Logramos una medida cautelar muy compleja para que Instagram diera de baja esas publicaciones", explicó, y destacó que, pese a todo, "ganamos al realizar el Congreso igual; fue una fiesta que nos unió fuertemente".
Al pensar en el futuro, Daniel eligió dirigirse especialmente a otros padres. "No tengan miedo, acérquense a lugares como la Casita para poder charlar, no se pierdan la oportunidad de acompañar el proceso de sus hijos, hijas; si les han podido decir cómo se sienten es porque los necesitan", concluyó.
Laura, por su parte, señaló que las próximas políticas públicas deberían priorizar "el acompañamiento integral de la salud física y la salud mental" y recuperar plenamente las garantías previstas por la Ley de Identidad de Género.
Cómo colaborar con la Casita Trans
La colaboración con la Casita Trans se realiza a través de donaciones, aportes de insumos básicos y redes de apoyo comunitario que sostengan el funcionamiento del espacio. Cada contribución ayuda a garantizar acompañamiento y contención para personas trans en situación de vulnerabilidad.
También es posible sumarse mediante voluntariado o difusión de sus actividades, para fomentar que más personas conozcan el proyecto y puedan acceder a sus recursos. El trabajo colectivo es clave para sostener el espacio y ampliar su alcance en la comunidad.
Para contactarse o coordinar colaboraciones, se puede escribir por WhatsApp al +543518503238 de Santiag Merlo, a través de Instagram en @lacasitatrans o por mail a [email protected].