La Cañada: los secretos de un símbolo de Córdoba que nació desde la tragedia
Lo que parecía un pequeño e inofensivo riachuelo sufrió trágicos desbordes y se convirtió en una reliquia arquitectónica. Hoy es el ícono urbano más importante de La Docta, una atracción turística, una leyenda urbana y una fuente inagotable de anécdotas.
Las tipas y sus flores se asoman sobre los muros de La Cañada.
Turismo Córdoba
La Cañada atraviesa el corazón de la capital de Córdoba. Su cauce proviene de La Lagunilla e ingresa a la zona urbana desde el suroeste; cuando llega a la zona geográfica central, desemboca y se une al río Suquía. Es uno de los monumentos más emblemáticos de la ciudad y la provincia, pero surgió de la tragedia: su construcción actual fue la respuesta a las inundaciones catastróficas que afectaron a la población durante siglos.
La tranquilidad que muestra el agua durante todo el año se rebela, por lo general, cuando llegan las lluvias de verano. Los trágicos hechos ocurridos en torno a La Cañada se remontan al primer registro de desborde en febrero de 1671, con un saldo de 14 muertos. Mucho después, durante la madrugada del 20 de diciembre de 1890, tras una fuerte tormenta, el arroyo creció rápidamente y se llevó 200 vidas.
Foto de 1980 en Ciudad de Córdoba
La desolación de la gente luego de la inundación provocada por las intensas lluvias sobre el arroyo La Cañada.
Archivo La Voz
Esta catástrofe impulsó la construcción de un muro de contención, el cual no resistió las siguientes crecidas. Años después se levantó el Calicanto, una robusta pared de la que aún se conserva una parte en la esquina de Belgrano y Marcelo T. de Alvear. Pese a su fuerte estructura, la obra no fue suficiente para evitar que los cordobeses amanecieran inundados ante las intensas lluvias estivales.
La Cañada en 1939
La feroz inundación por el desborde de La Cañada en 1939.
Archivo La Voz
En enero de 1939, el agua tiró abajo varios puentes y un diario de la época, Los Principios, publicó: "Las calles, un solo e interminable pantano". Ese mismo año, pero en octubre, cayeron 173 milímetros sobre la ciudad, situación que volvió a provocar pérdidas materiales, aunque sin víctimas fatales. Esta seguidilla motivó a las autoridades a proyectar una estructura que permitiera habitar la zona.
La Cañada en construcción
Construcción de los muros de La Cañada a cargo de inmigrantes croatas.
Archivo La Voz
La primera etapa de edificación de La Cañada se desarrolló entre 1944 y 1948, y fueron unas 25 cuadras con 18 puentes. En ella trabajaron maestros picapedreros croatas con habilidades especiales. Con la ola migratoria se sumaron españoles e italianos, más algunos criollos que trabajaban bajo la supervisión de los llegados de Croacia. Con una altura de 4 metros, fue levantada con piedra caliza proveniente de la localidad de La Calera, material con el que también se construyó el famoso Arco de Córdoba. La obra se completó años más tarde, en dos etapas, a fines del siglo XX.
El Calicanto en la ciudad de Córdoba.
Lo que queda del Calicanto en Bv. San Juan y Belgrano.
Jerónimo Llorens / Instagram: @prudencio_correa
El diseño, moderno y seguro, garantizó la tranquilidad de los vecinos y se transformó en un paseo pintoresco rodeado de tipas blancas que completan una fresca postal. Además de su valor arquitectónico, sus imponentes muros albergan mitos populares que forman parte de la identidad cordobesa. La oscuridad de sus puentes antiguos alimentó durante generaciones historias de fantasmas y apariciones inexplicables.
La Cañada
La Cañada hoy, rodeada de tipas y edificios.
Voy de viaje
La Pelada de la Cañada: ¿una aparición, una leyenda o una persona de carne y hueso?
La leyenda más famosa alrededor de La Cañada describe la aparición de una mujer de tez blanca, calva, de baja estatura, con el rostro cubierto por un manto. Según los relatos de la época, esta figura solía asustar a los transeúntes nocturnos con llantos desgarradores en las cercanías de los puentes del arroyo. A las mujeres, les robaba sus rosarios y las escupía. A los hombres, en cambio, los corría o les mostraba su entrepierna.
Según detallaron en Cba24n, la teoría detrás del mito indica que se trataba de una mujer que ejerció la prostitución en la zona de lo que hoy es el barrio Güemes, que habría sido violada y asesinada por varios hombres, quienes después de matarla la habrían arrojado al cauce de La Cañada. Quienes aseguran haberla visto, manifiestan que su alma en pena pide misericordia desde ese lugar del que nunca pudo irse.