Incendios en Chubut: llegaron las lluvias, pero no fueron suficientes para calmar el fuego

Si bien las precipitaciones llevaron un alivio momentáneo a la zona, continúa la alarma por los focos que permanecen activos. Más de 500 brigadistas trabajan en la Cordillera.

La situación de los incendios forestales en Chubut continúa siendo crítica. Brigadistas y equipos de emergencia mantienen un intenso operativo sobre distintos focos activos, mientras el clima vuelve a jugar en contra: la lluvia esperada llegó, pero no fue suficiente para amainar el fuego.

Los equipos de combate se encontraban a la vera de la ruta provincial 71, donde autoridades y brigadistas evaluaban un nuevo despliegue de medios aéreos para atacar los focos que persisten en las zonas altas, de difícil acceso. Si bien el fuego ya avanzó y arrasó amplios sectores cercanos, el objetivo principal es evitar que las llamas vuelvan a acercarse a las rutas y áreas pobladas.

“Estamos evaluando la situación y abocando personal a los puntos calientes. En algunos sectores cayeron entre 6 y 7 milímetros de lluvia, lo que permitió avanzar un poco más, pero en las partes altas seguramente habrá que trabajar con medios aéreos”, explicó Sandro Lobos, del Servicio Provincial de Manejo del Fuego en C5N.

Aunque se esperaba una jornada con lluvias y bajas temperaturas, el cielo se despejó y el día se presenta caluroso, un escenario complejo para el trabajo en terreno. Y si bien se destaca la ausencia de viento, por el momento, no se esperan precipitaciones y recién hacia la semana próxima podrían registrarse algunos milímetros.

El incendio ya afectó a más de 50 mil hectáreas, incluyendo extensas áreas de bosque nativo, campos y viviendas. Cholila no es la única localidad impactada: también se registran focos y zonas comprometidas en la Comarca Andina, el Parque Nacional Los Alerces y sectores cercanos a localidades como Esquel.

Dentro del parque nacional, la preocupación se concentra ahora en la zona de Villa Futalaufquen, mientras que otras áreas como Villa Rivadavia también permanecen bajo monitoreo constante. “Son lugares donde se prioriza el uso de medios aéreos y personal para proteger a la población”, indicaron desde el Servicio Nacional de Manejo del Fuego, que trabaja en conjunto con brigadistas de distintas provincias.

El trabajo en las zonas altas implica riesgos adicionales. El terreno quebrado, la vegetación quemada y los derrumbes provocados por el calor extremo dificultan el ingreso del personal terrestre. “Hay árboles quebrados, piedras calientes que caen y suelos inestables. Por eso, en muchos sectores sólo se puede operar desde el aire”, explicaron los brigadistas.

A esto se suma otro factor clave: la sequía prolongada. La falta de lluvias y nevadas redujo notablemente el caudal de arroyos y reservorios naturales, lo que obliga a desplegar estrategias alternativas para el abastecimiento de agua.

Incendio Chubut

Pese al esfuerzo sostenido, el panorama sigue siendo desolador. Brigadistas y vecinos describen escenas de gran impacto, con fauna escapando de las llamas y extensos bosques reducidos a cenizas. Además, advierten que el incendio podría reactivarse en cualquier momento, especialmente en zonas de turba, donde el fuego avanza por debajo del suelo y reaparece con el paso de los días.

“Esto no se va a terminar pronto. Sin lluvias abundantes y con calor, pueden surgir nuevos focos. Por eso hay que seguir cuidando el lugar”, señalaron desde el operativo, que ya lleva más de 50 días de combate ininterrumpido.

Mientras tanto, la atención sigue puesta en el clima: si regresan el viento y las altas temperaturas, la situación podría volver a complicarse seriamente en una región que atraviesa uno de los peores incendios de los últimos años