Los voraces incendios en Chubut tienen un nuevo damnificado: se trata de Lucas Chiappe, reconocido fotógrafo y ambientalista, todo un referente de la zona de Epuyén desde hace décadas, quien sufrió la destrucción de su casa ante el brutal avance de las llamas.
Chiappe se instaló en la zona en 1976, cuando compró una chacra de 24 hectáreas junto a su compañera, Jillian Webb. A principios de los 80 fue uno de los impulsores de la Comisión de Defensa del Valle de Epuyén, que logró detener una hidroeléctrica que amenazaba con cambiar para siempre la fisonomía del lugar. Fue uno de los referentes locales durante aquella lucha, y en 1990 creó el Proyecto Lemu, dedicado a la revalorización de los bosques nativos andinopatagónicos.
Además, desde ese espacio, Chiappe impulsó el primer Parque Provincial del Noroeste del Chubut (el Parque Provincial Cerro Pirque, en 1993), del Parque Municipal Puerto Bonito (2002), del cambio de status de la Reserva Forestal Epuyén en la Reserva Protegida y de usos Múltiples Lago Epuyén (2003) y del Área Protegida Municipal Cerro Coihue (2012), todos en el valle de Epuyén.
El drama de Lucas Chiappe: perdió su casa en el incendio con material fotográfico de 40 años de historia de Epuyén
"Había cinco casas acá, se quemaron cuatro, quedó una nada más. Vivíamos, trabajábamos, criamos hijos, nietos, vivimos en algo así como una comunidad familiar", relató Lucas a Bernardo Maniago, en De Una, por C5N.
La destrucción de su casa "fue el sábado, pero este incendio empezó tres días antes". "Estaba arriba en el cerro Pirque durante todo el día anterior. Estuvimos esperándolo, hubo una cuestión de baja presión, no había viento, entonces quedó detenido. Y se empezó a avivar cuando comenzó el viento fuerte del oeste, típico, y luego empezó a agarrar toda la ladera", contó.
"Desde el día antes teníamos seis motobombas, todos los equipos, incluso un dron para ir siguiendo cómo venía la mano y de pronto se desató y cruzó al otro lado del río y subió a lo que es el balcón. Pensamos que había pasado lo peor, pero teníamos tres líneas de precaución antes de las casas. Tengo tres hijos y seis nietos. Menos los más pequeños, estaban todos aquí, pero aparte había una banda de amigos que son estas brigadas voluntarias de jóvenes", explicó.
Luego, lo peor efectivamente llegó: "Estábamos en plena acción cuando de pronto miramos para el lado que nunca lo esperamos, que era la Garganta del Diablo, y de ahí salió este dragón, una bestia enfurecida y no nos dio más tiempo que tirar las motobombas, tirar las mangas y salir corriendo perseguidos por el fuego. Tuvimos que pasar un puente colgante sobre el río, caminando una pasarela para poder llegar a este lugar. Es que es muy difícil escaparse de acá". "Nunca vi esto hasta ahora, son 32 años que tengo de participar en incendios forestales", sentenció.
Lucas llama a su casa "santuario". "Acá tenía la historia completa fotográfica y y gráfica de Epuyén de los últimos 40 años. Tremenda colección de este imágenes, videos todo lo que imprimimos durante 20, 30 años, son aproximadamente 30 manuales, libros, libros de fotos, manuales para ubicar lo que es el bosque nativo", describió.
Además, había una torre de tres pisos. "Al principio había un sauna abajo, mi estudio gráfico arriba y más arriba el lugar donde mi mujer hacía artesanía. Eso después con el tiempo fue modificándose, amplié la casa y luego cada uno de mis hijos fue haciendo su casa", indicó. "Lamentablemente en tres de las cuatro viviendas quemadas, las personas que estaban viviendo por ahora piensan no volver. Yo de acá no me muevo", aseguró.
"No puedo ni siquiera asimilar el golpe. La solidaridad de la gente alrededor es algo increíble. Fui a buscar un repuesto para una motosierra y me regalaron una nueva. 0 km, grande. O sea, el reconocimiento que tiene la gente hacia mi labor es tan groso, tan groso que no puedo quebrarme ahora. Más vale que nos vamos a quedar, ¿dónde vamos a ir?", sostuvo
"Hay gente que ya me se ofreció al tratar de venir a sacar los escombros. La solidaridad es algo increíble, increíble", insistió.
"Obviamente hay un delito atrás y hay delincuentes atrás de esto. En distintos momentos y en distinto grado de responsabilidad. Está el delincuente, que sería el Estado, que banca forestaciones de pinos exóticos que fueron el biocidio de la Patagonia cordillerana. Después está el delito del tipo que tiene forestación y no lo cuida, que es el siguiente", concluyó el fotógrafo.