La Asociación de Migrantes de Argentina Residentes en España (MARES) confirmó que recibió entre 24 y 26 denuncias por agresiones físicas, insultos y acoso laboral contra ciudadanos argentinos en distintas ciudades españolas tras la final del Mundial 2026, a causa de discursos de odio promovidos en redes sociales.
El presidente de la organización, Nicolás Cabrera, explicó que la situación encendió las alarmas entre la comunidad migrante. El dirigente calificó los hechos como episodios graves pero acotados al contexto posterior al torneo: "Llevamos unos días muy malos", resumió el referente, en una entrevista con Infobae.
Entre los episodios reportados figura un ataque con arma blanca a un joven en la Puerta del Sol de Madrid. Asimismo, la entidad registró la golpiza contra un hombre a manos de seis personas tras su identificación con la camiseta del seleccionado argentino, además de repetidos actos de discriminación en ámbitos de trabajo.
Cabrera atribuyó la escalada violenta a una campaña previa de desprestigio en plataformas digitales que instaló acusaciones infundadas. "Fue una campaña de deshumanización muy fuerte. Circularon videos manipulados con inteligencia artificial y publicaciones que vinculaban a todos los argentinos con la posición del Gobierno sobre el conflicto en Gaza, como si toda la comunidad fuera responsable de esa postura. Empezaron a tratarnos de genocidas y de racistas", sostuvo el titular de la agrupación.
El referente de la comunidad advirtió una reducción de la violencia y proyectó una pronta normalización
El titular de la entidad señaló que esa hostilidad digital derivó en situaciones graves en las calles y criticó la escasa repercusión mediática local. Cabrera cuestionó que algunos periodistas españoles minimizasen el apuñalamiento en Madrid al compararlo de forma errónea con accidentes ocurridos durante los festejos deportivos.
A pesar de la gravedad de los reportes iniciales, el dirigente confirmó una reciente merma en los ataques físicos. Las presentaciones de los últimos días corresponden en su mayoría a agravios verbales o conflictos laborales, por lo cual la agrupación aguarda un pronto cese de la conflictividad.
Por último, Cabrera remarcó la histórica integración del colectivo en la sociedad receptora antes de estos sucesos. "Los argentinos siempre tuvimos una muy buena convivencia en España. Nunca fuimos una comunidad especialmente estigmatizada, como sí les ocurrió históricamente a otros colectivos migrantes. Ojalá esto haya sido un episodio excepcional y podamos volver cuanto antes a esa convivencia", concluyó.