Estas son las 3 costumbres que estaban en todos los asados pero los parrilleros ya las dejaron de lado

Estas son los hábitos que estuvieron en casi todos los asados durante años, pero que los parrilleros más experimentados ya dejaron atrás.

  • Antes existían diversos hábitos que hacían todos los parrilleros, pero que hoy fueron quedando en el pasado.
  • Ya no se coloca toda la carne en la parrilla desde temprano: se cocina por tandas y con tiempos controlados. Se abandonó la idea de dar el mismo punto de cocción a todos los cortes.
  • El brasero en la mesa, que seguía cocinando la carne, prácticamente dejó de usarse.
  • La parrilla sumó nuevos cortes, carnes maduradas y embutidos artesanales. Las guarniciones, especialmente los vegetales, ganaron un rol central en el asado moderno.

El ritual del asado argentino sigue siendo un punto de encuentro innegociable, pero incluso las tradiciones más firmes se van adaptando al paso del tiempo. En los últimos años, muchos parrilleros empezaron a revisar costumbres que durante décadas parecían intocables y que hoy, por distintos motivos, se pusieron en jaque. Lo que antes se hacía casi por inercia, ahora se repiensa con más técnica, información y experiencia.

La nueva generación de amantes de la parrilla, sumada a la difusión de consejos de chefs y especialistas, impulsó un cambio de mentalidad: ya no todo vale con tal de “hacer un asado”. Detalles como el manejo del fuego, el punto de cocción o la preparación previa de la carne ganaron protagonismo, y eso dejó en el camino algunos hábitos muy arraigados que hoy muchos consideran errores.

Cuáles son las costumbres que los parrilleros ya no repiten en los asados

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Una de las costumbres que empezó a quedar en el pasado es la de poner toda la carne en la parrilla desde muy temprano. Durante años se creyó que así se ganaba tiempo, pero en la práctica eso solía perjudicar tanto la textura como el sabor de los cortes. Hoy, los parrilleros con más experiencia prefieren manejar tiempos más precisos y cocinar por tandas o a pedido, lo que permite servir piezas más jugosas, frescas y en su punto justo. También cambió la idea de cocinar todo de la misma manera: antes era común que distintos cortes recibieran el mismo calor y terminaran pasados de cocción.

Otro hábito que perdió vigencia es el del brasero en la mesa, que seguía recalentando la carne mientras se comía. En la actualidad, la tendencia es tratar cada corte de forma diferenciada, teniendo en cuenta su grosor, su contenido de grasa y su origen, para lograr un resultado más equilibrado y sabroso en cada pieza.

El tercer gran cambio se nota en la variedad de la propuesta. La parrilla dejó de girar únicamente en torno al trío clásico de costilla, vacío y chorizo. Cada vez es más común encontrar cortes alternativos, carnes maduradas y embutidos artesanales hechos con materia prima seleccionada. A eso se suma un mayor protagonismo de las guarniciones: verduras a la parrilla, calabazas, boniatos o espárragos al rescoldo se volvieron parte habitual del menú, incluso para quienes no comen carne.

Así, el asado argentino se va reformulando sin perder su esencia, combinando tradición con nuevas miradas.