Entre la angustia y la esperanza: la lucha de Felipe, el nene diagnosticado en Brasil con neuroblastoma

Un viaje, vacaciones familiares interrumpidas por un diagnóstico imprevisto y la desesperación de no estar en su país. Cómo fue la odisea del niño de 2 años y su familia hasta, finalmente, llegar al Hospital Garrahan para su tratamiento.

Cuando se habla de cáncer infantil, la reacción inicial suele ser la negación: "No quiero ver"; "No me interesa"; "No puedo con eso"; "Me hace mal". Es comprensible. No es nuestra conciencia la que habla, sino un reflejo de auto preservación que nos protege de aquello que resulta demasiado doloroso de aceptar.

Sin embargo, sabemos que es necesario hablar para sanar. Visibilizar ayuda a la comprensión. Escuchar es el primer gesto de empatía y asimilar es prepararse para que, si alguna vez la enfermedad nos toca de cerca, no nos encuentre desarmados como les pasó a Iván y Ángeles, los papás de Felipe Adamczuk, cuando escucharon lo que nadie quiere escuchar: "Tu hijo tiene cáncer".

Es martes por la mañana, después de la junta médica, e Iván está en el Hospital Garrahan, sobre la entrada de Pichincha. Ya pasaron unos días desde que Felipe fue trasladado y, pese a todo pronóstico, toleró sin consecuencias los primeros bombardeos de la quimioterapia. "Superó la primera prueba", afirmó sobre su "pequeño guerrero" de 2 años. Sin dudas, un luchador.

Como toda odisea, tiene un punto de origen y, aunque en ese primer momento los síntomas de Felipe pasaron inadvertidos, hoy, con el diario del lunes, se puede advertir que su cuerpo estaba tratando de expresarse.

Ivan y Felipe Adamczuk en La Bombonera

Síntomas del cáncer silencioso

"En diciembre ya le hicimos un chequeo completo con su pediatra (en Resistencia, Chaco), laboratorio de análisis de sangre y orina, y salió una leve anemia. Entonces se lo medicó con hierro", relató Iván Adamczuk, totalmente predispuesto a contar su odisea a C5N. Explicó que, según los primeros análisis de los médicos de la guardia de la Unidad de Pronto Atendimento de Florianópolis, se presumió que el hierro era materia fecal retenida, por lo que decidieron brindar antidesparasitarios a toda la familia por precaución.

El primer día que arribaron a la costa brasileña, el 24 de enero pasado, el nene estaba bien anímicamente y jugaba como cualquier chico de su edad con su hermano de 5 años. Pero, en la segunda jornada, Felipe se volvió inapetente; al día siguiente ya ni siquiera quiso tomar agua y padecía de un persistente estreñimiento. Su padre decidió llevarlo a la guardia, donde fue tratado por un posible trastorno gastrointestinal.

Una vez medicado para recuperar la microbiota y sin ninguna mejoría, por indicación de los profesionales fue trasladado al hospital infantil Joana de Gusmão, donde le practicaron una tomografía en el área abdominal y dieron con un resultado inesperado. En las imágenes se visualizó una mancha negra en el tórax compatible con una neumonía, por lo que se decidió su internación, mientras crecían las sospechas de un posible tumor alojado en la zona.

Felipe fue colocado en terapia intensiva y se le practicó una biopsia para determinar si se trataba de un cáncer, qué tipo era y su posterior tratamiento. El primer resultado provino de la médula espinal y confirmó que se trataba de un neuroblastoma, un tipo de cáncer que se origina en el sistema nervioso y que afecta principalmente a niños menores de 5 años. A su vez, descubrieron varios tumores en el tórax, en la médula espinal y en los huesos orbitales.

A pesar de la barrera idiomática, los médicos brasileños fueron empáticos con la familia, los contuvieron y precisaron los términos técnicos mediante la ayuda de aplicaciones y traductores gratuitos.

El nombre del "bicho" y un día en loop

"Yo nunca me imaginé que este tipo de tumor causaba esos síntomas; tampoco escuché nunca 'neuroblastoma', un término que aprendí en 20 días", admitió Iván. Según le explicaron los oncólogos, el tumor encontrado es un tipo de cáncer que se origina en las células nerviosas inmaduras (neuroblastos) del sistema nervioso simpático, y afecta principalmente a niños menores de cinco años. Se desarrolla con mayor frecuencia en las glándulas suprarrenales, aunque puede darse también en el abdomen, el cuello, el tórax o la pelvis.

Tanto en la familia de Iván como en la de Ángeles existen antecedentes de cáncer: de pulmón, de próstata, de colon y de mediastino. Sin embargo, los médicos señalaron que la condición de Felipe no es hereditaria, aunque todavía faltan los resultados de algunos estudios para determinar con exactitud su causa, su origen y su adecuado tratamiento. A partir de que los papás de Felipe supieron el diagnóstico, comenzó un día eterno sin inicio ni final: es un loop de angustia, incertidumbre y acción, porque paralizarse no es una opción.

Avión sanitario: la ayuda del gobierno y de la comunidad en redes sociales

"Para mí son todos los días iguales", aseguró Iván, que apenas cae en todo lo que tuvo que vivir desde que llegó al Hospital Garrahan. Antes de concretarse el traslado de su hijo, desde Brasil debían asegurarse de que Felipe contara con una cama para su internación y tratamiento.

La triangulación se puso en marcha: hospital de Florianópolis; gobernación de las provincias de Chaco y Corrientes, que dispusieron el avión sanitario, y Hospital de Pediatría Dr. Juan P. Garrahan. Una vez en tierra firme, se lo colocó en observación y luego se lo internó para que pueda cumplir los ciclos del tratamiento.

Felipe Adamczuk y su mamá Ángeles - avión sanitario

Adamczuk explicó que la gobernación de su provincia no sólo inició los trámites logísticos del avión sanitario donde viajó Felipe junto a su mamá y su abuela materna, sino que además gestionó sus pasajes y "realizó un seguimiento de cerca de todo el traslado, garantizando que se cubran todos los imprevistos". Todo fue gracias a la viralización de su historia y la mediatización del caso, reconoció Iván, y se mostró muy agradecido.

El tratamiento y la esperanza de una familia

Una vez internado, y con los valores de plaquetas estabilizados por las transfusiones de sangre realizadas, arrancó el primer ciclo de la quimioterapia para Felipe. "El tratamiento va a constar de cinco ciclos de quimioterapia. El primero, el segundo y el cuarto tienen una duración de dos días. El tercero y el quinto ciclo, de tres o cuatro días de quimio, por los distintos fármacos que le dan", indicó Iván, que lleva el detalle anotado en su mente y en una libreta.

En ese sentido, explicó que su hijo completó el primer ciclo y lo pudo atravesar sin mayores consecuencias: "El primer ciclo lo toleró bien; mientras tanto, le siguen haciendo estudios. Le van a dar algunas vacunas para fortalecer el sistema inmunológico, porque en este estado le bajan las defensas", expresó, mientras intentaba cubrirse del sol radiante sobre el hospital.

"Felipe va a quedarse internado durante todo el procedimiento, hasta tanto no completemos los ciclos. Esta primera parte del ciclo puede durar de acá a cuatro o cinco meses", le indicaron los médicos, que aún se encuentran estudiando el origen del cáncer para poder aplicar el tratamiento adecuado. "El primer ciclo que hicieron es uno estándar para frenarlo", le indicaron en la junta médica a Iván, y "una vez que liquiden al tumor principal y de acuerdo a los estudios van a saber dónde se originó, con qué medicamentos atacarlo y se van a ir reduciendo los múltiples focos".

Ivan Adamczuk - Hospital Garrahan

Otro de los posibles tratamientos para este tipo de cáncer es la cirugía. "Lo que nos explicó el equipo de oncología es que en el caso que el tumor no afecte a órganos vitales, lo van a extirpar. Pero si alguno está comprometido, no lo pueden hacer y tienen que seguir con otras terapias. La idea primero es con la quimio reducir, y después extirpar, si es posible; esa es la finalidad del tratamiento", explicó Iván.

Por el momento, el "pequeño guerrero" viene tolerando bien el tratamiento. "Los tres días se la pasó tomando teta y comiendo. Todavía no tuvo reacciones. Esperemos seguir así, toco madera. Los próximos días también van a ser de evaluación. Pero si los tres días que le pasan la quimio no pasó nada, entonces va a estar bien", relató esperanzado, intentando encontrar algo de madera para tocar.

"Por lo menos tenemos que pasar estos cinco ciclos de 21 días. Y no es lineal, depende de los feriados y también de su estado clínico. Si al día 20 se le hacen los estudios y los valores de plaquetas dan bajos, hay que esperar que se recupere unos días y recién ahí le aplican la quimioterapia otra vez. Lo ideal es mantener un orden de 21 días entre ciclo y ciclo", concluyó.

Una familia en stand by

Ángeles, la mamá de Felipe, está internada con él en el hospital pediátrico, mientras que Iván se aloja en un hotel del barrio de Constitución hasta que termine el tratamiento. Ambos decidieron que la mejor opción era radicarse en Buenos Aires, aun sabiendo que dejaron a sus otros hijos -fruto de otras parejas- en Resistencia, al cuidado de sus progenitores.

Iván es árbitro de básquet y Ángeles es profesora de educación física y patín. Los dos tuvieron que renunciar a algunos de sus empleos para poder dedicarse a tiempo completo al tratamiento de su hijo en común. Por suerte, cuentan con otros trabajos. Adamczuk es empleado público del Instituto del Deporte de la ciudad de Resistencia y le otorgaron una licencia que tiene que renovar cada determinado tiempo; su expareja tiene una escuela de patinaje que quedó a cargo de una colega.

"La verdad que no caemos con la mamá. Si bien nosotros estamos separados hace unos meses, teníamos tantos proyectos para el 2026 que hoy en día nos encuentran todos esos planes separados y radicados en una ciudad totalmente diferente. Yo todavía no me puedo acostumbrar a los horarios y la vida urbana de Buenos Aires", relató Iván sobre su adaptación a una ciudad con un ritmo distinto al de su Resistencia natal.

En cuanto a los hermanos de Felipe, su papá aseguró que "están tristes", sobre todo el más grande, de 11 años, que comprende la situación. "Ellos eran muy unidos, vivían juntos con la mamá, así que la despedida con ella fue de un día para el otro: 'Hijo, voy a buscar a tu hermano y vengo', y no volvió más. Hace 20 días que desapareció, porque ella viajó de Resistencia a Brasil y de Brasil para acá directo en el vuelo sanitario", relató con una angustia ya masticada.

La tranquilidad de estar en las mejores manos

"La atención es excelente, impresionante", dijo Iván refiriéndose al Hospital Garrahan, y agregó: "La verdad que acá todos están predispuestos. Pasan todos a ver a Felipe: el equipo de pediatría, de nutrición, de oncología, el equipo de infectología, no es que viene uno solo. Viene todo el equipo interdisciplinario y con todos podemos hablar y consultar las dudas que tenemos".

"Todo el cuerpo médico nos alienta. Las chicas de limpieza entran y preguntan: '¿Cómo está Felipe?'. Acá en recepción, cuando fui a hacer los trámites para retirar la historia clínica para la obra social, enseguida me reconocieron: '¿Cómo estás, papá? ¿Cómo está la mamá? ¿Qué tal el viaje?'. Todo el mundo te da aliento. Capaz no lo valorás en el momento, pero después te ponés a pensar y esa frase tan simple te abraza", expresó Iván sobre la contención que le dan desde el equipo de profesionales del hospital.

Hospital Garrahan

En ese sentido, destacó el valioso acompañamiento de los psicólogos del hospital, quienes les brindan apoyo para sobrellevar el desarraigo de su ciudad, contener a su hijo y mantenerse firmes frente a la adversidad. También los ayudan a enfrentar los comentarios en redes sociales, muchas veces cargados de juicios y carentes de empatía hacia unos padres que atraviesan el momento más difícil de sus vidas.

El efecto amplificador de los medios y las redes sociales

"Mucha gente se enteró de Felipe por las noticias y me escribió por redes sociales: 'Che, yo tengo un hijo de 2 años y jamás pensé que con un síntoma así podía tratarse de un cáncer'", explicó el papá, asombrado por la dimensión que tomó su caso. Iván señaló que, gracias a la repercusión de las redes más la difusión de los medios nacionales, pudieron obtener la ayuda necesaria, desde el traslado, la cobertura de sus gastos y el interés en una enfermedad de la que pocos quieren hablar.

Aunque en redes sociales abundan los comentarios maliciosos, nadie comprende realmente lo que viven esos padres hasta atravesar una situación similar. Enfrentar la burocracia, dialogar con médicos, sostenerse sin flaquear y cargar con la mayor preocupación —la vida de un hijo— no es fácil. Sin una red de apoyo, el peso se vuelve aún más difícil de llevar.

"Si bien estamos lejos de casa, no nos sentimos solos: estamos contenidos por llamadas, videos y distintas formas de ayuda. No solo la ayuda económica es importante, también lo es ese: 'Che, papá, a la distancia te mando un abrazo, tu hijo se va a poner bien', que resulta clave", señaló Iván. Luego agradeció a los funcionarios que se ocuparon del tema, al periodismo y a la gente que se contactó y compartió su historia, porque, si no hubiera sido por todos ellos, hubieran sido "un número más" y no habrían conseguido el traslado y la internación en el Garrahan.

Cómo se sigue

La historia de Felipe sacudió a la provincia del Chaco. A partir de la difusión de su situación, se registró un incremento en las consultas pediátricas y, sobre todo, un avance en la concientización sobre el cáncer infantil. El caso permitió poner en palabras una problemática que suele quedar silenciada y abrió un espacio de reflexión en la comunidad. En paralelo, se revalorizó el rol del Hospital Garrahan, institución de referencia nacional, regional e internacional en pediatría de alta complejidad, dedicada al cuidado de niños, niñas y adolescentes.

Todavía queda un largo camino por recorrer para la familia de Felipe. "Es un día a día", repite Iván, convencido de que van por el camino correcto y de que están en buenas manos. Según dijeron los médicos, de acá a cinco meses, Felipe podría recibir el alta ambulatoria; dependerá de que complete los primeros ciclos del tratamiento.

Iván Adamczuk - padre de Felipe

"Los médicos también explican que no es bueno para él estar todo el tiempo encerrado. La parte anímica es muy importante, él se angustia. Si ellos ven que tiene los valores clínicos estables, vuelve a la normalidad, con todos los cuidados necesarios: que no se infecte, que no se caiga, si hace frío abrigarlo bien", explicó resignado Iván.

El "pequeño guerrero" tiene fuerzas para luchar. Sus padres aseguran que sigue siendo el mismo Felipe de siempre: "Se alimenta bien. Él siempre fue exclusivo para comer, es muy metódico, selecciona los alimentos. Ayer por suerte con la mamá estuvo caminando un poquito, él tiene fuerzas", relató con luz en sus ojos.

En el Día Internacional contra el Cáncer Infantil, la historia de Felipe no solo nos atraviesa, sino que nos invita a tomar conciencia y a mirar de frente una realidad que exige empatía. El acceso a un diagnóstico temprano y a un tratamiento preciso salva vidas. Revalorizar la contención emocional, el acompañamiento psicológico y el trabajo interdisciplinario e incansable de los médicos y de todo el cuerpo hospitalario del Garrahan no es un gesto aislado de solidaridad: es un acto de resistencia, de compromiso y de lucha contra el cáncer y contra el silencio.

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