Epilepsia y deporte: por qué la actividad física es clave para reducir las crisis y terminar con el estigma
Las prácticas deportivas para los pacientes son recomendadas por los médicos, aunque se deben tener precauciones. En Argentina, la enfermedad afecta a 13 personas por cada 1.000 habitantes.
El fútbol es uno de los deportes más seguros para pacientes con epilepsia.
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La epilepsia es uno de los trastornos neurológicos más comunes, debido a que lo padecen 50 millones de personas a nivel mundial de todas las edades. Se trata de una enfermedad que en muchos casos todavía estigmatiza y puede generar que los pacientes tengan una sobreprotección familiar, lo que lleva a que no realicen deportes aunque los médicos sugieren incluirlos en el día a día.
Como condición neurológica, la epilepsia no es contagiosa y se caracteriza por presentar episodios breves de movimiento involuntario que puede afectar a partes o todo el cuerpo. Se producen debido a descargas eléctricas anormales y simultáneas de neuronas en el cerebro. Según la Federación Argentina de Enfermedades Poco Frecuentes, en Argentina la prevalencia alcanza a 1 paciente por cada 100 habitantes.
En tanto, la Organización Mundial de la Salud (OMS) advirtió que se desconocen las causas de cerca del 50% de los casos mundiales, aunque pueden originarse por tumores, traumatismos graves o infecciones cerebrales, daños en el cerebro por motivos prenatales o perinatales, accidentes cerebrovasculares, trastornos congénitos y síndromes genéticos. Pese a que no se conocen maneras de prevención, se sugiere cuidar la salud general y evitar lesiones en la cabeza para tener menos posibilidades de sufrir epilepsia.
Los síntomas de la enfermedad pueden variar de acuerdo al tipo y son pérdida de la conciencia o conocimiento, trastornos en los sentidos como olfato, gusto, visión y audición, confusión temporal, signos emocionales como miedo o déjá vú, alteraciones del movimiento y rigidez muscular. La mayoría de las crisis duran entre uno y dos minutos, mientras que si continúan después de cinco minutos o si ocurre otra enseguida, se debe llamar a un médico. Cada segundo lunes de febrero se conmemora el Día Internacional de la Epilepsia.
Epilepsia
La epilepsia es una de las enfermedades neurológicas más comunes.
En tal sentido, la reconocida organización médica Mayo Clinic explicó que tener una sola convulsión no significa un caso de epilepsia, ya que se diagnostica si se presentan al menos dos convulsiones sin un motivo aparente con un mínimo de 24 horas de diferencia.
Los tratamientos pueden consistir en tomar fármacos antiepilépticos y cambios en el estilo de vida, como dormir lo suficiente y evitar el alcohol. En algunas ocasiones se realiza una intervención quirúrgica: la más común es para extraer los tejidos cerebrales que provocan las crisis. La OMS señaló que con una correcta administración de medicamentos, hasta un 70% de las personas con la afección podrían vivir sin convulsiones y se podría suspender la medicación luego de dos años sin convulsiones, aunque hay que estudiar la situación de cada paciente.
El trastorno también puede llevar a la muerte por causas accidentales, como ahogamiento o traumatismos graves por una convulsión, una convulsión de más de cinco minutos o cuando las personas no se recuperan de una crisis e inmediatamente sufren otra, o la Muerte Súbita Inesperada en Epilepsia, que es poco común y se trata del fallecimiento repentino de un paciente sin una causa clara.
En este marco, el neurólogo y director médico del Instituto de Neurología Buenos Aires, Alejandro Andersson (MN 65836), explicó en diálogo con C5N los momentos con mayor frecuencia de casos: "En la primera infancia hay un pico de patologías epilépticas, luego hay otro en la adolescencia y uno en la tercera edad. A veces, el circuito está mal conectado por un tema genético, pero no siempre es así, ya que a veces es algo adquirido, que puede ser un daño por el parto, pero también por un infarto cerebral, y eso se ve frecuentemente en las personas mayores".
Los deportes más seguros para pacientes con epilepsia
Las actividades deportivas pueden mejorar notablemente la situación de personas con epilepsia, a contramano de lo que piensa una parte de la sociedad. En esta línea, Andersson enumeró las prácticas más recomendadas para pacientes: "Los deportes no son todos iguales, pero es posible hacer un montón de actividad física. Se puede correr, ir al gimnasio, hacer danza, artes marciales no competitivas con control y jugar tenis, pádel, ping-pong, básquet, fútbol o vóley. También se puede realizar natación, aunque con algún acompañante directo".
En contrapunto, se refirió a las actividades que no deben llevarse a cabo. "Hay deportes de alto riesgo y desaconsejados: no se puede hacer buceo con tanque porque si hay una crisis a 20 o 30 metros de profundidad, se generarían serios problemas. Tampoco andinismo, alpinismo, escalar, paracaidismo, motocross, automovilismo, hacer surf lejos de la Costa ni esquí acuático, porque todo eso implica un riesgo vital inmediato", expresó.
Pies, piernas, botines, pelota de fútbol
El fútbol es uno de los deportes más seguros para pacientes con epilepsia.
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También el neurólogo y director del Instituto NeuroNahas, Federico Nahas (MN 132239), hizo alusión con C5N a los cuidados: "Si una persona está corriendo y tiene una crisis, que tenga precaución de su caída y no esté solo puede ser suficiente. Si hace patín o juega al hockey, hay que tener medidas preventivas por los accidentes. También, por ejemplo, para hacer ciclismo se debe usar rodillera y casco".
"Los pacientes tienen que resguardarse de las caídas y, si pierden la conciencia, estar con otra persona que sepa qué hacer, a quién llamar y si hay alguna medicación de rescate inmediato. También el paciente debe avisar si se olvidó de tomar la medicación. Hay que elegir el deporte y ver qué tan posible es tener un problema. Lo que hay que tener en cuenta es lo que puede exponer a riesgo de vida", añadió.
En tal sentido, el neurólogo Pedro Álvarez Pereyra (MN 184738), quien está a cargo de la Unidad de Epilepsia del Hospital San Martín, aconsejó en diálogo con C5N que la actividad física se realice paulatinamente: "Siempre la idea es que se puedan ajustar los tratamientos, el entorno y la red para que el paciente haga la actividad deportiva que quiera. Se trata que se inserte de manera gradual, observarlo y que los entrenadores y compañeros sepan lo que le puede pasar y qué hacer ante una crisis".
"El problema no es tanto la crisis, sino dónde ocurre"
También Andersson remarcó los beneficios de realizar deporte en pacientes con epilepsia: "La actividad física regular reduce el estrés, regula el sueño y la oxigenación cerebral y puede disminuir la frecuencia de las crisis. La sobreprotección de un niño epiléptico empeora la integración, la autoestima y la adherencia".
"Al que hace actividad física le baja el estrés y el cortisol, que muchas veces son disparadores de crisis. También mejora el sueño, que es uno de los mayores gatillos de crisis, ya que dormir mal es uno de los problemas. Además, mejora el estado de ánimo porque los pacientes tienen menos depresión y ansiedad, lo que también significa tener mayor adherencia al tratamiento, mejor autoestima y socialización", agregó en esta línea.
Tenis
Los especialistas respaldan al tenis como uno de los deportes más seguros.
También señaló que se debe considerar los lugares para seleccionar los deportes, ante el riesgo de una convulsión: "El problema no es tanto la crisis, sino dónde ocurre. Si alguien con epilepsia juega al fútbol y tiene una crisis, no puede pasar nada particular, pero si practica andinismo, sube una pared y se cae, seguramente tendrá un accidente muy severo. La descarga eléctrica en la cabeza tiene el problema de la circunstancia en la que está el paciente".
Por su parte, Álvarez Pereyra destacó que hay que tener una especial atención con distintas situaciones de la afección. "Hay algunos deportes contraindicados a priori, sobre todo en diferentes momentos de la enfermedad, como cuando recién se instaura un tratamiento, recién se hace el diagnóstico, la frecuencia de las crisis y el tipo y cuáles son los factores que la desencadenan. Todo eso hay que considerarlo".
La integración social, un factor clave
Por otro lado, Álvarez Pereyra subrayó la relevancia de que las personas que padecen el trastorno realicen deporte para integrarse a los grupos sociales: "Para los chicos y adolescentes con epilepsia, los deportes de equipo también son importantes para el desarrollo en conjunto. Es importante que construyan una red de pares porque en general son pacientes señalados y dejados de lado por su propia actitud o la actitud de los padres de tratar de cuidarlos y protegerlos".
Asimismo, el neurólogo advirtió que los pacientes tienen una mayor vinculación con trastornos mentales. "Particularmente, cuentan con una mayor tasa de trastornos de ansiedad, insomnio, estrés crónico y trastornos depresivos, debido a una cuestión estructural de su cerebro, la medicación, el aspecto cultural de la enfermedad y otras situaciones. El deporte cumple un rol fundamental en la terapia para eso", señaló.
"Hay maneras de que se reinserten en la actividad tomando las protecciones apropiadas y que el paciente no sienta que tiene que dejar de hacer algún deporte en particular por su enfermedad", definió en este marco.
Mirar el tiempo y no meter los dedos en la boca: qué hacer con una crisis de epilepsia
En tanto, Andersson expuso los pasos a seguir cuando otras personas sufren un ataque epiléptico: "Hay que mantener la calma, mirar el reloj por la duración de las crisis, proteger a la persona de los golpes porque no tiene que tener la cabeza cerca de objetos duros o filosos, ponerla de costado, ya que eso evita que aspire saliva o un vómito, y aflojarle la ropa apretada, especialmente al nivel del cuello".
En esta línea, el neurólogo señaló que se debe permanecer con los pacientes. "Hay que acompañarlos hasta que se recuperen. Cuando eso ocurre, en general están confundidos, somnolientos o les duele la cabeza", explicó.
También mencionó las acciones que hay que evitar: "Lo que no hay que hacer es meterles los dedos en la boca, sujetarlos y abrazarlos cuando se mueven porque pueden lastimarse. Tampoco hay que darles agua, pastillas ni comida, ni hacerles respiración boca a boca porque no tiene sentido. Además, hay que recordar que la lengua no se traga".
En tal sentido, explicó la importancia de determinar la duración de las convulsiones. "Cuando las crisis duran más de cinco minutos, pueden ser problemáticas, lo que es un dato importante para los médicos. También es importante contarles a los médicos si se golpeó fuerte la cabeza o si es una mujer embarazada", marcó.