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El rol de la Inteligencia Artificial en la memoria colectiva: "Lo que se construye desde las IA carece de corporeidad"

Pensar cómo se sostienen los pilares de la memoria colectiva en un tiempo donde la información se produce y circula de forma vertiginosa, invita a revisar qué lugar ocupa hoy la inteligencia artificial en esa construcción del pasado. En un multiverso donde la "verdad" convive y se confunde con la desinformación, entender ese rol se vuelve indispensable.

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  • Un nuevo feriado nos invita a detenernos para hacer memoria en honor a la verdad y la justicia. A 50 años de la etapa más oscura de nuestra historia, el golpe de Estado del 24 de marzo de 1976, para algunos es un mantra imposible de olvidar: Nunca más. Para otros, parte de un eco lejano de un pasado compartido cuya dimensión real nunca se asumió. Por olvido, por descuido, por intención o por simple desinterés, todavía se escucha en algunos sectores de la sociedad: "¿Por qué es feriado, che?... Ah, cierto, los desaparecidos".

    Pensar cómo se sostienen los pilares de la memoria colectiva en un tiempo donde la información se produce y circula de forma vertiginosa, nos invita a revisar qué lugar ocupa hoy la inteligencia artificial en esa construcción del pasado. En un multiverso donde la "verdad" convive y a veces se confunde con la desinformación, entender ese rol se vuelve indispensable.

    De ese interrogante se desprende, casi como una necesidad, otra inquietud: ¿qué ocurre con las generaciones nativas digitales y su aprendizaje de la historia? ¿Qué sucede cuando consultan a ChatGPT o a Copilot sobre lo ocurrido en esa fecha? ¿Cómo asimilan la respuesta de una IA sin contar con contexto ni conocimiento previo? Y, sobre todo, ¿qué pasa con los adolescentes y el desarrollo de su pensamiento crítico?

    C5N consultó a Paula Bombara —escritora, divulgadora y gestora cultural con una trayectoria marcada por la literatura y los derechos humanos— acerca del papel de la inteligencia artificial en la construcción de la memoria colectiva sobre la dictadura. Autora de libros, artículos y proyectos docentes, Bombara ha trabajado de manera constante en la transmisión de la memoria y la reflexión crítica sobre la historia argentina reciente. Además, dirige una colección de comunicación científica para chicos en Eudeba, donde se abordan temas actuales con un lenguaje claro y accesible. En ese marco, dos títulos dedicados a la inteligencia artificial, escritos por el especialista Antonio Vázquez Brust, forman parte de la propuesta.

    Paula Bombara

    Para Bombara existen dos posibles escenarios, algunos más distópicos y otros no tanto. Pero antes es necesario aclarar de qué se trata cuando se habla de IA. "Aclaremos que hablamos de los llamados 'grandes modelos de lenguaje' o LLMs, por sus siglas en inglés. Son programas que generan texto en base a 'remixar' millones de textos memorizados en el sistema. La novedad que cambió todo es que se pueden usar simplemente 'conversando'". Según la comunicadora científica, a partir de ese cambio se simplificó su uso como nunca antes en la historia de la tecnología, y así, "hoy tenemos una población infantil y juvenil que pueden usar su computadora para hacer un informe de 50 páginas de cualquier tema, con solo escribir el pedido en lenguaje coloquial".

    La primera conclusión acerca de la intervención de la IA es que el acceso a un celular con internet pone frente a las personas una cantidad de información imposible de abarcar. Esa sobreabundancia obliga a definir desde qué perspectiva queremos construir la memoria colectiva. En ese contexto, entonces, "hay que decir que las respuestas que dan las IA dependen mucho de cómo se formulen las preguntas", explica Bombara a C5N.

    "No es lo mismo usar la palabra 'dictadura' que la palabra 'proceso' o la frase 'último golpe de Estado'. Cada palabra abre un 'camino' al algoritmo que lo lleva hacia determinado grupo de documentos. Es decir, en este momento se están construyendo muchas memorias colectivas al mismo tiempo con variantes lingüísticas que tienen, cada una de ellas, resonancias ideológicas diferentes. Para quien hace investigación científica social esto puede ser maravilloso, pero para quien está haciendo un trabajo escolar, puede resultar un problema", advirtió Paula.

    Inteligencia Artificial

    Otro de los pilares de la memoria colectiva es sin dudas la experiencia. Hacen falta espacios de encuentro: lugares, objetos o referencias tangibles que puedan sentirse, que transmitan textura, temperatura, olor. Puntos de reunión que devuelvan lo concreto frente a lo virtual y que permitan que la memoria se construya desde experiencias palpables.

    "Lo que se construye desde las IA carece de corporeidad, es pura abstracción, no hay una memoria depositada en objetos. En la construcción de la memoria colectiva, que haya objetos y lugares es importante; la falta de corporeidad tiene una relación directa con los desaparecidos", reflexionó.

    Por último, en cuanto a los pilares que sostienen la memoria colectiva, la comunicadora señala que "las IA promueven el individualismo y eso hace más complicado que se interiorice en los niños, niñas y jóvenes la noción de 'memoria colectiva' como necesaria para el crecimiento de un pueblo".

    Videla dictadura

    En cuanto al abordaje del 24 de marzo de 1976 dentro de las aulas y la IA como herramienta escolar, Bombara sostiene que siempre será mejor "tomar un libro de literatura, un objeto familiar, una canción, un cuadro, observar una escultura que esté en la calle, el frente de un edificio significativo, la foto de un desaparecido, como impulsores de preguntas", y a partir de allí acercarse a la historia.

    Bombara advierte que las dificultades aparecen, sobre todo, en el terreno del lenguaje y en las ambigüedades que rodean ciertos conceptos históricos, capaces de generar confusión o desinformación al momento de estudiarlos. Por eso, subraya la importancia de que detrás de ese proceso haya una persona que acompañe y oriente la búsqueda, de modo que el uso de las inteligencias artificiales se haga con conciencia y atención a estas limitaciones.

    "Con la presencia dedicada de una persona que sepa cómo usar las IA, pueden ser una herramienta muy buena para investigar, y el proceso de aprendizaje seguramente será súper positivo para un lector en formación pues se ponen en juego el lenguaje y sus variantes, los conceptos de definición, conocimiento científico, opinión, información", indicó.

    También advirtió que "siempre hay que mantener presente que detrás del algoritmo hubo un programador humano tomando decisiones y hay controladores humanos que monitorean el uso del algoritmo. ¿Quiénes son esas personas? ¿Qué piensan de la dictadura? ¿Se filtra lo que piensan en las decisiones que toman?", cuestionó.

    Algoritmos vs datos históricos

    Los relatos históricos circulan cada vez más mediados por algoritmos y eso tiene un costo en el tejido colectivo. Según Bombara, "cuanto más circula un reel o un documento-web, más probabilidades hay de que sea lo primero que se le muestre a otras personas; así es cómo se viralizan ciertos contenidos. Por otro, los algoritmos están hechos para tomar decisiones en base a ciertas palabras claves, entonces, falta la pregunta acerca de quién es la persona que decide cuáles serán las palabras que motoricen las búsquedas. ¿Un programador? ¿Un empresario? ¿De qué país? ¿Con cuáles intereses?".

    Paula Bombara - escritora

    En ese sentido, la comunicadora y científica explicó que "las preguntas que formulamos en español son traducidas al inglés": el algoritmo busca en base a esa traducción, elabora la respuesta en inglés y la traduce al castellano. "En ese proceso se tomaron muchas decisiones acerca de cuáles palabras utilizar para construir un relato sobre la dictadura, palabras que fueron utilizadas sin que existiera un pensamiento ahí, sino una decisión automática y binaria", expuso.

    A su vez, Paula señaló que la pérdida del diálogo entre generaciones también afecta a la construcción de la memoria colectiva, ya que implica dejar atrás un ritual que siempre enriqueció a la humanidad: "Esos intercambios dieron lugar a debates capaces de complejizar y, al mismo tiempo, humanizar los desencuentros, evitando la violencia y generando aprendizajes tanto en los mayores como en los más jóvenes".

    Por último, como comunicadora experimentada en el abordaje de materiales pedagógicos sobre el 24 de marzo de 1976, señaló que, si bien cada joven es distinto, se pueden generalizar algunas situaciones. "Noto menos capacidad de concentración en la escucha de la respuesta. Se espera una respuesta breve y simple, algo imposible a la hora de hablar de este tema, que requiere pensar antes de contestar, reflexionar sobre qué palabras utilizar o sobre si algo de lo que se dice necesita una aclaración. Esta ansiedad no solo se observa en las y los jóvenes, también en las y los docentes", comenzó explicando.

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    Y en ese sentido, concluyó que existe hoy una necesidad de provocar mucho más agresiva que antes: "La provocación y el desafío intelectual son deseables en los encuentros con jóvenes. Yo lo espero, me preparo para eso, pero que la chicana venga desde un lugar descalificador o prepotente impide la verdadera comunicación que se podría dar en los encuentros. Es una pena, la verdad, porque nos hace falta volver a conversar para seguir madurando algunos conceptos históricos, no solo en relación a la última dictadura cívico-militar, también respecto a hechos históricos vividos antes".

    Paula Bombara se vio obligada a dejar su ciudad natal a los 3 años debido a la persecución política sufrida por sus padres durante la dictadura cívico-militar. Creció en Buenos Aires, donde aún reside.

    "Avisale a mi mamá"

    La memoria sobre la última dictadura militar no se construye repitiendo siempre lo mismo, sino revisitando el pasado con nuevas preguntas que nos permitan pensar el presente y el futuro. Tomando las palabras de Paula Bombara sobre cómo abordar un tema tan complejo desde las aulas, incluso desde las familias, la literatura se convierte en una herramienta poderosa para abrir debates y plantear interrogantes que siguen siendo necesarios en la sociedad actual.

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    De esa búsqueda surge Avisale a mi mamá, la novela de Mónica Zwaig publicada junto a Siglo XXI Editores y el CELS. La obra, dirigida a adolescentes, aborda la dictadura desde la mirada de un estudiante que, al investigar para una monografía, descubre que el pasado sigue vivo y dialoga con el presente. Con ilustraciones de Juan Pablo Dellacha, el libro invita a reflexionar sobre cómo las nuevas generaciones se relacionan con la memoria y los desafíos de transmitirla en tiempos de pantallas y desconexión escolar.

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