El juez Juan Pablo Masi, del Juzgado Penal N°4 de La Plata, rechazó un pedido de Julio Cornelio Guerra Torres, el conductor acusado de atropellar y matar a una estudiante universitaria llamada Eugenia Carril, por lo que permanecerá preso.
El juez Juan Pablo Masi rechazó un pedido de Julio Cornelio Guerra Torres y resolvió que continuará apresado, mientras permanece imputado.
El juez Juan Pablo Masi, del Juzgado Penal N°4 de La Plata, rechazó un pedido de Julio Cornelio Guerra Torres, el conductor acusado de atropellar y matar a una estudiante universitaria llamada Eugenia Carril, por lo que permanecerá preso.
Guerra Torres resolvió la medida luego de que el fiscal Fernando Padovan, titular de la UFI 12 de La Plata, elaborara una hipótesis acusadora basada en la conducción imprudente del imputado y su posterior fuga sin asistir a la víctima. El planteo confirmó que el hecho ocurrió la noche del 13 de febrero, alrededor de las 22:30, en la zona de 96 y 3, en la ciudad de La Plata.
En tanto, el juez marcó que el hombre, de 41 años, continuará detenido en la misma jornada en la que declaró ante Padován y afirmó que se encontraba cansado de trabajar y "cabeceó" frente al volante, quedándose dormido. También señaló haber sentido un impacto como si fuera un proyectil, entró en pánico y se fue a su casa sin solicitar ayuda.
Al día siguiente, al ver los daños en su vehículo, sospechó que podía haber sido él y decidió entregarse con una abogada. El fiscal lo imputó por el delito de homicidio culposo agravado, debido a la conducción antirreglamentaria y al abandono de persona.
Durante la indagatoria, el acusado no pudo explicar si perdió el control del vehículo o intentó esquivar algo, pese a los severos daños que presentaba su Chevrolet Meriva gris: una óptica rota, el capó abollado y el guardabarros delantero del lado del acompañante. Tampoco logró justificar por qué, tras entrar en pánico y llegar a su casa tocando bocina, no dio aviso a los servicios de emergencia, aun viviendo cerca del lugar.
El viernes pasado, Eugenia Carril regresaba de estudiar y bajó del colectivo de la línea Este, ramal 14, en la esquina de 7 y 96. Desde allí se dirigió camino hacia su casa, ubicada en 1 y 96, un recorrido de unas seis cuadras. Durante ese trayecto, las cámaras del Centro de Monitoreo Municipal registraron sus movimientos por la vía pública.
Tiempo después, el cuerpo de la joven estudiante fue hallado en una zanja ubicada en la intersección de las calles 3 y 96, en el barrio Aeropuerto. El descubrimiento lo hicieron vecinos de la zona, quienes dieron aviso inmediato a la Policía Bonaerense, mientras sus padres la buscaban desesperadamente.
Una vez reconstruido los hechos, el detenido declaró que ese viernes de la tragedia “venía de trabajar cansado” y, mientras manejaba su Chevrolet Meriva que quedó secuestrado por la Policía, “cabeceó una o dos veces y sintió un impacto, como si alguien hubiese arrojado un proyectil”.
Según su testimonio, entró en pánico y se fue a su casa sin pedir ayuda. Al día siguiente, al ver los daños en su vehículo, sospechó que podía haber sido él y decidió entregarse con una abogada ante el gabinete de Homicidios de la DDI La Plata. De todos modos, para ese entonces, el acusado ya había sido identificado por el fiscal quien había solicitado la orden de detención.