Los abuelos de Jeremías Monzón, el menor de 15 años asesinado a puñaladas en Santa Fe, abrieron las puertas de su casa de Santo Tomé y dialogaron en exclusivo con el equipo de C5N. "No hay palaras, no se merecía eso. Era un nene muy bueno, era nuestro compañero", expresó la abuela, angustiada, y agregó: "Queremos justicia, no con agresión, sino que la Argentina entera se dé cuenta que no va a ser el único Jeremías".
El testimonio de Miriam y Aldo era uno de los más esperados, ya que hasta el momento quienes dialogaron con la prensa fueron su madre, Romina, y su tía, Virginia Monzón. Miriam y Aldo se encargaron de la crianza del menor junto con Miriam, otra tía, y convivían todos juntos en la casa de Santo Tomé. Según contaron a C5N, los cuatro eran muy unidos y la muerte del menor los destrozó como familia. "Era nuestro compañero. Él quería algo y lo pedía con amor, con respeto, nunca fue un nene agresivo", expresó la abuela.
Aldo recordó sus últimas anécdotas con su nieto y, entre risas y lágrimas, contó que Jeremías era muy compañero y le gustaba la pesca. También recalcó que fue su primer nieto y que el chico estudiaba en la Escuela Industrial del Litoral: "Aprobó todas las materias, no era un vago".
El hombre también se sumó al pedido de justicia por el crimen de su nieto y sostuvo que hace falta un abordaje integral para los menores que cometen delitos. "Yo lo que quiero es que haya instituciones para estos chicos que delinquen, que los resguarden, que estudien, que les den un oficio cuando salgan", expresó.
Por último, en relación al castigo para los menores imputados en el caso, la familia recalcó que quieren una medida ejemplar y restrictiva. "Tiene que haber una medida, una respuesta, no pueden quedar impunes", concluyeron. La causa del asesinato de Jeremías Monzón sigue avanzando, y este jueves, quedó detenida la madre de la principal acusada, Milagros Altamirano, de 16 años, señalada como partícipe secundaria o facilitadora del crimen.