Daniel Santucho, el hijo de una madre secuestrada por la última dictadura que nació en un centro clandestino

Nacido del vientre de Cristina Silvia Navajas el 10 de enero de 1977 en el Pozo de Banfield, al cumplirse 50 años del 24 de marzo de 1976 contó a C5N su lucha por encontrar la verdad, el reclamo durante años de su abuela Nélida y el reencuentro con sus hermanos. "Poder ver a mis hijas crecer en la verdad me da una revancha", señaló.

Daniel Santucho Navajas es el nieto N° 133 recuperado por las Abuelas de Plaza de Mayo. Al cumplirse 50 años del golpe de Estado que dio inicio a la última dictadura militar en Argentina, es importante traer su historia para mantener viva la memoria, la verdad y la justicia.

Nació del vientre de Cristina Silvia Navajas el 10 de enero de 1977 en el Pozo de Banfield, el centro clandestino de tortura y detención donde su madre se encontraba privada de su libertad. Había sido secuestrada, embarazada de dos meses, el 13 de julio de 1976 en su departamento ubicado en la Avenida Warnes 735 de la Ciudad de Buenos Aires, donde quedaron dos de sus hermanos, Camilo y Miguel.

"Mi papá iba a ser cura. Estaba llevando adelante los estudios y es ahí cuando conoce a mamá, Cristina, y se dio cuenta que no podía con las dos cosas. Era seguir los estudios para cura o vivir ese amor. Tomó la decisión de estar con mamá", señaló Daniel en una entrevista con C5N donde recordó la historia de amor de sus padres.

Sus vidas estuvieron marcadas por la lucha y la militancia, donde "ir a barrios humildes a alfabetizar a chicos, adultos, era donde más se necesitaba". "Creo que eso era lo que a ellos los impulsaba, la necesidad del compañero, del que está al lado. Y esos ejemplos de lucha, enseñanza, del querer un mundo mejor; y eso es lo que hicieron, luchar por un mundo mejor", afirmó.

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En sus palabras, Daniel vio reflejado como un espejo los años posteriores que terminaron con la recuperación de su verdadera identidad. "Ahora entiendo el porqué de esa lucha, de esa militancia, de mi abuela Nélida que nunca bajó los brazos, que me siguió buscando sin saber si había nacido o no. También la lucha de mamá de llevar adelante ese embarazo y dar su vida para que yo naciera. Es una caricia al alma, es una forma de nadar", describió a C5N.

La noticia sobre su identidad y el encuentro con sus hermanos

"Fue muy especial el día que me dieron la noticia. Me recibió Manuel junto con Claudia, la hija de Estela de Carlotto, y entre los dos me dan la noticia. Me dicen que había dado positivo, que no había margen de error porque mi sangre se comparó con la de papá y que mi apellido era Santucho", relató Daniel, visiblemente emocionado, sobre los primeros momentos del encuentro con Abuelas donde se enteró sobre su verdadera identidad.

Tras recibir la noticia, le mostraron una serie de fotos: "Primero la de mamá, Cristina Navajas, secuestrada en julio de 1976 con dos meses de embarazo. Que pasó por varios centros clandestinos hasta el último, que fue el Pozo de Banfield, ahí donde yo nací, y que estaba desaparecida".

"Luego la foto de la abuela Nélida (Gómez de Navajas), integrante de Abuelas de Plaza de Mayo desde sus inicios y que me buscó por muchos años hasta el 2012, cuando falleció. Luego siguió la foto de papá. Ahí me dicen que estaba vivo y que tenía tres hermanos: Camilo, Miguel y Florencia", contó.

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Daniel Santucho Navajas nació el 10 de enero de 1977 en el Pozo de Banfield.

Daniel Santucho Navajas nació el 10 de enero de 1977 en el Pozo de Banfield.

La primera aproximación con ellos fue por videoconferencia, ya que Miguel se encontraba de vacaciones en Roma, ciudad donde viven Camilo y Florencia: "En un momento de la llamada estaban en un lugar público paseando a la perra y Manu no sabía cómo decirle, hasta que le dice que se siente porque tenía que contarle algo".

"'No me jodas, con eso no se jode', dice. Manuel le responde: 'No es joda, es en serio. Recuperamos a tu hermano, está al lado mío y te quiere conocer'. Él se queda quieto, Manuel gira el celu y yo lo veo a mi hermano todo transpirado. Le digo: 'Gracias por seguir buscando, por no bajar los brazos, por ser el legado de la abuela', y en ese momento nos largamos a llorar. Fue muy lindo y emotivo ese primer encuentro", detalló Daniel sobre unos de sus primeros momentos de felicidad y reencuentro con su familia.

A fin y al cabo, la lucha no fue en vano. El reclamo durante años por la recuperación de los nietos secuestrados y apropiados tuvo, en palabras de Santucho, una historia de vida clave para la sociedad argentina.

"Yo no lo podía creer cuando me conecto y veo a mis tres hermanos juntos. Es sentir que ese era mi lugar y donde tendría que haber estado siempre. Flor lloraba, luego se reía. Entender que mi hermano se llamaba Camilo y yo a mi hija le puse Camila, es entender que mamá me transmitió ese nombre", finalizó Daniel.

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