La Administración Nacional de Aeronáutica y el Espacio (NASA) dio a conocer que por una maniobra cósmica provocó una nube de rocas luego del desvío de un asteroide. Pese a que liberó una gran cantidad de asteroides en el espacio, ninguno representó un peligro para la Tierra. Esto se originó luego del impacto intencionado que formó parte de la misión DART que la agencia espacial estadounidense llevó adelante en septiembre del año pasado con la intención de desviar la ruta del asteroide Dimorphos.
De acuerdo a un estudio dirigido por el astrónomo de la UCLA, David Jewitt, se descubrió que esta colisión terminó lanzando una nube de rocas desde su superficie. Según afirmó en un comunicado: "El enjambre de rocas es como una nube de metralla que se expande desde una granada de mano”. Además, el profesor de ciencias terrestres y planetarias de la UCLA agregó: “Debido a que esas grandes rocas básicamente comparten la velocidad del asteroide objetivo, son capaces de causar su propio daño”.
Cómo fue la maniobra que hizo la NASA y generó una nube de rocas
El año pasado, la NASA direccionó un impacto el asteroide Dimorphos a 20.000 kilómetros por hora. Esto provocó una reducción en su órbita alrededor de su asteroide gemelo, Didymos, unos pocos milímetros por segundo. Además, de acuerdo a las imágenes tomadas por el Telescopio Espacial Hubble de la NASA, la colisión también sacudió 37 rocas. Estas tienen un tamaño que varían entre el metro y los siete metros de ancho. De acuerdo a los cálculos, ninguna está en camino a caer en la Tierra. Aún así, en caso de que algún escombro pudiera caer a nuestra superficie, según el especialista, golpearía a la misma velocidad de la que viajaría el asteroide y provocaría un gran daño.
Qué pasaría si esa nube de rocas llegara a la Tierra
Según Jewitt, por la velocidad a la que se realizaría el impacto, una roca de 15 pies que golpea la Tierra podría generar tanta energía como la bomba atómica que se lanzó sobre Hiroshima. Aún así, ni Dimorphos ni el enjambre de rocas representan un peligro. La NASA eligió este asteroide para llevar adelante esta misión porque estar a unos 9 millones de kilómetros de la Tierra, con un tamaño de 200 metros de ancho, datos suficientes como para poder llevar adelante esta misión sin que termine con consecuencias en nuestro planeta.