Un hombre de 38 años fue detenido señalado como el principal sospechoso del crimen de la psiquiatra de La Plata. Se trata de un jardinero que según la Justicia estuvo en la casa de la víctima el día del asesinato.
Para los investigadores, el hombre 38 años estuvo en la casa de Virginia María Franco y cometió el asesinato porque la mujer sospechaba que le robaba. Lo descubrieron gracias a las cámaras de seguridad y testimonio de vecinos.
Un hombre de 38 años fue detenido señalado como el principal sospechoso del crimen de la psiquiatra de La Plata. Se trata de un jardinero que según la Justicia estuvo en la casa de la víctima el día del asesinato.
Se trata de Javier Echeverguren quien trabajaba en la casa de Virginia Franco, que quedó detenido luego de ser captado por una filmación de cámaras de seguridad de la cuadra del crimen, que muestran al sospechoso con una mochila cargada y una bicicleta que habría sido del esposo fallecido de Franco.
Para la Justicia, la principal hipótesis de los investigadores es que Franco descubrió que Echeverguren le robaba, por lo que el jardinero la habría matado para cubrirse, con una lógica, al menos, insensata. Cuando se logró la detención, Echeverguren tenía un pasaje de micro con destino a Tucumán. En sus muñecas y brazos presentaba lesiones cutáneas superficiales.
Tras el procedimiento, se llevó a cabo un allanamiento de urgencia en su casa de City Bell, donde encontraron una construcción precaria de madera que recientemente había sufrido un proceso de desarme. Allí encontraron una tijera de podar, un par de ojotas, una tenaza, una sierra de arco y dos pantalones similares a utilizados al momento del hecho.
La investigación que llevó a atraparlo, realizada por la DDI de La Plata, fue conducida por el fiscal Álvaro Garganta, con una batería de medidas de prueba como una segunda autopsia, un extenso barrido de cámaras y la toma de testimonios en el entorno de la víctima.
El informe forense determinó que Virginia Franco murió por un shock hipovolémico provocado por un profundo corte en el cuello, lo que derivó en una pérdida masiva de sangre.
Según fuentes judiciales, Franco presentó además múltiples heridas de defensa en manos y antebrazos, signos claros de que intentó resistir a su agresor. “Luchó por su vida”, aseguró un investigador que calificó el hecho como “una muerte violenta”.
La vivienda, ubicada en Cantilo entre 15A y 17, estaba completamente revuelta y faltaba el teléfono celular de la víctima. Estos elementos llevaron a la Justicia a recaratular la causa como homicidio en ocasión de robo.