Un joven de 16 años terminó con el 60% del cuerpo quemado tras desatarse un incendio en su casa, en Córdoba, a raíz de la explosión de un celular gamer que se estaba cargando en el patio de su vivienda.
El adolescente de 16 años se encuentra en terapia intensiva en el Instituto del Quemado de Córdoba, con el 60% del cuerpo afectado, tras el fuego que se desató en su casa.
Un joven de 16 años terminó con el 60% del cuerpo quemado tras desatarse un incendio en su casa, en Córdoba, a raíz de la explosión de un celular gamer que se estaba cargando en el patio de su vivienda.
El hecho, que ocurrió el pasado 2 de enero en el barrio Juniors, se produjo cuando una chispa del celular Nubia Neo 2 Gamer, un modelo diseñado para uso intensivo y con sistemas de refrigeración especiales, alcanzó un bidón de thinner (un solvente de uso industrial y doméstico) que estaba en una mesa de trabajo del patio.
El joven, llamado Benjamín, estudiante de quinto año de un colegio técnico de San Vicente en Córdoba, debió atravesar las llamas para ingresar a la casa y pedir ayuda, tomando la decisión de cubrirse el rostro y contener la respiración para poder hacerlo. Durante el escape, parte del líquido inflamable cayó sobre uno de sus brazos, lo que agravó el cuadro.
Eugenia, su mamá, relató lo sucedido a Canal 10 de Córdoba: “Él estaba de espaldas y siente un ruido, que fue la primera explosión que realizó el celular. Una chispa cayó en un bidón de thinner que estaba en la misma mesa porque estábamos con planes de arreglar la casa. Esto generó que el fuego le alcanzara el brazo derecho, que es el que tiene más comprometido. Él quedó atrapado entre las paredes y una hilera de fuego“.
Benjamín fue trasladado rápidamente al Hospital de alta complejidad de Córdoba, en el Instituto del Quemado. Los médicos habían evaluado que tenía quemaduras en el 40% de su cuerpo, pero, tras las primeras intervenciones quirúrgicas, el porcentaje ascendió al 60%.
La madre explicó que Benjamín permanece consciente y muestra una evolución favorable en los órganos vitales, sin compromiso de vías respiratorias ni afectación renal o cardíaca. Esto se debe a que, cuando quedó atrapado entre la pared y el fuego, decidió no respirar para poder cruzar y se tapó los ojos para que no se lastimaran.