El Tribunal Oral Federal emitió este jueves un fallo histórico en el juicio por la Masacre del Pabellón Séptimo, al condenar a dos exjefes del Servicio Penitenciario Federal (SPF) por su responsabilidad en las “graves violaciones a los derechos humanos” ocurridas en la Cárcel de Devoto el 14 de marzo de 1978.
Juan Carlos Ruiz, exdirector de la unidad penitenciaria, y Horacio Martín Galíndez, entonces jefe de la División de Seguridad Interna, recibieron penas de 25 años de prisión. En cambio, el excelador Gregorio Bernardo Zerda fue absuelto.
La causa reconstruyó lo sucedido aquella mañana en la que una intervención represiva del SPF derivó en la mayor masacre carcelaria de la historia argentina: 65 personas asesinadas y 88 heridas en un operativo que, durante décadas, fue presentado oficialmente como un “motín”. El tribunal reconoció ahora que se trató de un hecho constitutivo de delitos de lesa humanidad.
El juicio se realizó 47 años después de los hechos, tras una prolongada lucha de sobrevivientes, familiares y los equipos jurídicos que impulsaron el expediente para que los crímenes fueran finalmente investigados bajo el marco del terrorismo de Estado.
A lo largo del debate, declararon quienes estuvieron en el pabellón aquel día, así como familiares de las víctimas y otros testigos que aportaron detalles sobre el operativo represivo, el avance del fuego, la falta de auxilio y la posterior manipulación oficial de la información. El tribunal consideró acreditado que las autoridades penitenciarias participaron activamente en un accionar ilegal y letal.
El fallo cierra un capítulo largamente postergado en la búsqueda de justicia por los crímenes cometidos dentro del penal durante la última dictadura. Para los sobrevivientes y familiares, la sentencia marca un reconocimiento judicial a décadas de denuncia.