Si hay algo que distingue a una persona es la voz. La usamos para comunicarnos y expresarnos y, así como las huellas digitales o cualquier otra característica, es única.
Si hay algo que distingue a una persona es la voz. La usamos para comunicarnos y expresarnos y, así como las huellas digitales o cualquier otra característica, es única.
¿Pero qué las hace diferentes?
La voz es el sonido que emitimos cuando el aire proveniente de los pulmones sube por la tráquea hasta la laringe, atraviesa las cuerdas vocales haciéndolas vibrar y pasa por los resonadores y articuladores de la cabeza para transformarse en palabras u onomatopeyas. Todo este proceso se realiza gracias al aparato fonador que consta de tres grupos de órganos: los órganos de respiración, los órganos de fonación y los órganos de articulación.
Entonces, ¿por qué tenemos las voces que tenemos?
Justamente son estos órganos de articulación y de fonación los que les dan sus características y uno de sus principales responsables son las famosas cuerdas vocales, cuyo término y descripción más correcta es la de pliegues vocales.
Estos son un conjunto de membranas y repliegues ubicados de manera horizontal en la laringe que se mantienen abiertos cuando respiramos y se cierran cuando queremos hablar. A medida que emitimos diferentes sonoridades, van cambiando su posición para lograr el sonido que queremos hacer. El largo, ancho, tensión, elasticidad y altura de los pliegues dan lugar a un sinfín de voces diferentes. Cuanto más cortos son, más agudos los tonos que salen y viceversa.
Momento Datazo
Tenemos dos pares de pliegues: los verdaderos y los falsos. Los verdaderos son los que influyen en la generación de la voz mientras que los falsos cumplen un rol de protección sobre el otro par.
Y claro que la cosa no termina ahí. El sonido atraviesa diferentes cavidades de resonancia, empezando por la laringe y faringe, siguiendo por la cavidad bucal y los senos paranasales.
Los senos paranasales son espacios huecos que tenemos en el cráneo donde el sonido rebota y ayuda a definir mejor los colores y timbres de cada voz.
En la cavidad bucal, el sonido toma forma gracias a los órganos articuladores ya mencionados, finalizando así el recorrido de la voz en nuestro cuerpo. Lo más impresionante es que todo esto sucede en milésimas de segundos y es el cerebro el que se encarga de sincronizar los movimientos para la fonación.
Además de todo este componente fisiológico también influyen, aunque sea en menor medida, otros factores como algunas características físicas, la edad e incluso las personas que nos rodean.
En conclusión, nuestras voces son parte importante de nuestra identidad y todo de vos influye en tu voz.