La realidad emocional de los estudiantes argentinos atraviesa un momento de profunda dualidad, según la investigacón “Reflejos de una generación”, realizada por Santillana junto a la Confederación Interamericana de Educación Católica (CIEC): revela una contradicción entre la visión esperanzadora de los jóvenes y el estrés cotidiano.
El informe destaca que los jóvenes argentinos experimentan lo que los expertos denominan “resiliencia emocional fragmentada”. Si bien un 48,3% afirma sentirse feliz esta emoción convive con una intensidad similiar con el cansancio (45%) y el estrés (39,2%).
La dualidad emocional: felicidad y cansancio
Francisco Ortiz, Director Global de Inteligencia de Negocio de Santillana, remarcó que la proyección de futruo de estos estudiantes es mucho más atractiva que su situación actual, marcada por la presión académica y la frustración.
“Nos encontramos con estudiantes que vislumbran un futuro optimista, pero la proyección es más atractiva que su realidad, la cual está caracterizada por emociones negativas: cansancio, frustración, presión académica. Son generaciones frágiles emocionalmente”, destacó Ortiz.
Según el estuido, hay una normalización de los patrones de estrés, especialmente en las mujeres y los integrantes de la Generación Z (agrupa a las personas nacidas aproximadamente entre 1997 y 2010).
Los datos de estrés en estudiantes se distribuyen de la siguiente manera: 35,9% presenta niveles medios de estrés, 19,8% registra niveles altos y 44,3% declara niveles bajos.
¿Qué es lo que más estresa a los jóvenes?
El rendimiento académico es el factor principal, incrementando el estrés en un 42%. Le siguen la inquietud por la imagen física (+33%) y la preocupación por la salud mental (+11%). Esta última tiene una valoración de 7,4 sobre 10 entre las preocupaciones futuras de los adolescentes.
Familias bajo presión: el récord regional de estrés parental
El bienestar de los jóvenes no puede entenderse sin su entorno. El estudio complementario “Radiografía de la familia argentina" revela que Argetnina enfrenta los niveles más altos de estrés parental de toda América Latina.
Casi la mitad de las familias (49,6%) reporta niveles altos o muy altos de estrés, motivados por los factores laborales (69%) y económicos (64,8%). Además, el uso de pantallas y la teconología suma un factor más de presión adicional, incrementando el estrés familiar en un 27% y 28% respectivamente.
Esta situación impacta directamente en los hijos: el 48,5% de las familias indicó que su hijo recibe tratamiento psicológico o podría necesitarlo. Con este panorama las famlias están solicitando a la escuelas prioricen los aspectos socioemocionales por encima de los estrictamente académico.
El motor sigue siendo el futuro
A pesar de las tensiones, el motor de esta generación sigue siendo el futuro. El 80,4% de los jóvenes se declara optimista respecto a lo que vendrá y, un 89,1% considera iniciar una carrera profesional como un camino de crecimiento profesional.
La conclusión principal del informe es que el mayor desafío tiene que ver con un carácter humanista y emocional : "Educar ya no implica solamente enseñar contenidos. Implica también acompañar emocionalmente a estudiantes y familias para construir comunidades educativas más saludables", concluyó Francisco Ortiz.