Los incendios forestales que se reactivaron este martes en la Patagonia volvieron a encender la alarma en la localidad chubutense de Cholila, donde el avance del fuego afecta extensas áreas de bosque nativo, ya no hay agua y pone en riesgo a la producción ganadera de la zona.
Desde un mirador con vista al pueblo y a los alrededores que conducen hacia la ruta provincial 71, camino al Parque Nacional Los Alerces, Jorge, vecino de Cholila desde hace más de 40 años, describió con angustia el panorama actual: "Todo lo que se ve negro está ardiendo en este momento”.
“El fuego avanza sobre bosques de lenga. La lenga es un árbol que prende mucho porque por dentro está podrido. Entonces se quema desde adentro: puede estar una semana o un mes ardiendo y después explota cuando junta gases”, explicó en diálogo con Luciana Avilés para C5N. Ese fenómeno, sumado a la vegetación seca y a la presencia de pinos y piñas, provoca que las llamas se propaguen con rapidez.
Las zonas afectadas son áreas utilizadas para la veranada, una práctica habitual en la región cordillerana, donde los productores trasladan el ganado durante el verano en busca de agua y pasturas. Hoy, esos campos están consumidos por el fuego. “Todo esto está ardiendo. Hay gente que tiene las vacas en la calle porque no tiene más lugar donde llevarlas, no hay pasto”, relató Jorge.
La situación genera una fuerte preocupación entre los pobladores, ya que muchas familias dependen exclusivamente de la ganadería. “Este invierno va a ser muy lamentable. No va a haber animales, van a estar flacos, no va a haber qué darles de comer. Hay gente que vive de esto y no tenemos nada”, lamentó, visiblemente emocionado.
En Cholila, además del impacto ambiental, el incendio deja al descubierto una crisis social y productiva. Según detalló el vecino, hay productores con hasta 300 animales, mientras que otros subsisten con 50 o 100 ovejas o vacas, hoy sin agua ni pasturas suficientes para sostenerlas.
El fuego en Chubut ya arrasó más de 35 mil hectáreas: "Es el peor incendio en 20 años"
Los incendios forestales que afectan a la provincia de Chubut continúan avanzando sin control y profundiza un escenario crítico en la región cordillerana. Con más de 35 mil hectáreas consumidas por las llamas, el fuego se mantiene activo desde hace semanas y obliga a un despliegue permanente de brigadistas, bomberos voluntarios y personal de apoyo, que no logra contener el avance del frente ígneo.
El foco más comprometido se extiende sobre el Parque Nacional Los Alerces y las áreas próximas a Villa Lago Rivadavia y Cholila, donde las altas temperaturas y los fuertes vientos del fin de semana potenciaron la propagación del incendio. Las condiciones meteorológicas adversas mantienen en alerta a las comunidades cercanas, mientras los equipos de emergencia concentran sus esfuerzos en la defensa de viviendas e infraestructura básica.
La situación en Cholila es especialmente delicada. El pueblo permanece rodeado por el fuego y el humo, con campos arrasados y familias en riesgo. A la amenaza directa de las llamas se suma la falta de información oficial y de un plan de evacuación, lo que incrementa la angustia de los vecinos ante un escenario que describen como el peor incendio en décadas en la Patagonia.
En diálogo con C5N, Daniela Cantero, vecina de Cholila, describió la gravedad del momento: “Está todo prendido fuego. Estamos bajo el humo y súper preocupados porque no hay información oficial. No tenemos un plan de evacuación. Anoche fue súper crítica: los brigadistas y los autoconvocados quedaron encerrados por el fuego”.
Cantero remarcó que la magnitud del incendio supera largamente los recursos disponibles. “Recién estaba operando un helicóptero, pero con uno solo parar este incendio es imposible”, advirtió, y señaló que “el fuego arrasó con el campo de muchas familias y estuvo muy cerca de una escuela”.
La vecina también denunció desorganización y ausencia de coordinación estatal: “Nos manejamos con grupos de WhatsApp entre vecinos. Es desesperante porque no hay un plan. Hacemos lo que podemos y nos ayudamos entre nosotros”. En ese contexto, destacó el trabajo de quienes combaten las llamas: “Los bomberos y brigadistas autoconvocados están poniendo el cuerpo hace más de 40 días. Hay que aplaudirlos de pie porque están defendiendo las casas”.
“Hoy se está quemando toda la cordillera y el fuego está al lado nuestro. Anoche no durmió nadie: los vecinos salían corriendo para ayudar en distintas casas. Hay mucha solidaridad, pero también mucha gente en peligro”, concluyó Cantero, al advertir que, pese a haber unas 300 personas trabajando en la zona, “no da abasto porque está todo prendido fuego”.
En ese marco, Cantero advirtió sobre la dimensión histórica del desastre: “Creo que es el peor incendio de los últimos 20 años en la Patagonia. Hay unas 300 personas trabajando, pero no alcanza porque está prendido fuego todo”, afirmó, al remarcar que la emergencia supera ampliamente la capacidad de respuesta actual en la zona.