Netflix sorprendió a sus suscriptores con un film de misterio y suspenso protagonizado por Morgan Freeman y con varios años de antigüedad, pero que a pesar de ello no pierde potencial y es uno de los títulos más vistos de la plataforma.
El actor protagoniza un policial de la década de los 90 que es de lo más visto en la plataforma de la N roja.
Netflix sorprendió a sus suscriptores con un film de misterio y suspenso protagonizado por Morgan Freeman y con varios años de antigüedad, pero que a pesar de ello no pierde potencial y es uno de los títulos más vistos de la plataforma.
Alex Cross, interpretado por Freeman, indaga en una serie de misteriosos secuestros de mujeres en Carolina del Norte. Una de las víctimas, la doctora Kate McTiernan (Ashley Judd), consigue escapar de su detentor y pasa a ser una pieza clave para la resolución del caso.
Se trata de Besos que matan, un thriller psicológico estrenado en 1997, que gira en torno a un detective, forense y escritor de novelas policíacas que debe involucrarse al 100% en una peligrosa investigación cuando su propia sobrina desaparece de la faz de la tierra. La cinta recibió críticas en general positivas por parte de la prensa especializada y el público. El talento del reconocido actor para llevar adelante el rol de Cross fue particularmente tenido en cuenta, así como las cuotas de tensión bien abordadas a lo largo de la narrativa.
Con la ayuda de Kate, Cross se adentra en un juego mortal con un audaz y violento secuestrador conocido como 'Casanova'. A medida que avanzan en la investigación, descubren conexiones dudosas entre los casos y atraviesan una carrera contra el tiempo para salvar a las víctimas que faltan y capturar al culpable antes de que sea demasiado tarde.