Las redes sociales notaron una falla en uno de los manejos respecto a la salida de Agostina y sospechan que haya estado arreglado.
Luego de la expulsión de la casa de Gran Hermano de Agostina, los jugadores empezaron a sospechar sobre un posible beneficio o un juego. Pero aún peor, las redes sociales notaron que hubo un error en esa salida y comenzaron a pesar que se trataba de un arreglo.
En el pasillo por el que salió, la recibió un productor y le puso una venda y arriba un antifaz negro. Pero cuando efectivamente llegó y se sacó todo de los ojos, lo hizo en un orden diferente. Primero se sacó la venda y luego el antifaz, pero ¿no estaba puesto al revés?
Eso significó una confusión porque daba a pensar que se acomodó a último momento y al revés porque tuvo una charla con la producción. Esto puso en duda la veracidad de la salida, de esta manera, podría dar a entender que estuvo arreglado.
Esto va de la mano con el comentario de furia: “Le dijo Agostina, Agostina. Fue y yo le digo a Gran Hermano, ¿no me das algo para los ovarios? Juro que ahí ya empecé a sentir algo raro”, indicó Juliana. ¿Qué quiso decir? Que llamaron a Agos varias veces desde la producción con la excusa de la insulina porque es diabética.
De esta manera, en alguna de esas llamadas al confesionario le comunicaron que algo iba a pasar con ella y que se quede atenta al teléfono.
Las sorpresas en Gran Hermano están a la orden del día. Tras la sanción a Rosina Beltrán y el "percance" que sufrió Furia en medio de una prueba , cerca de la medianoche sonó el teléfono rojo en la casa más famosa y Agostina atendió: "Agostina tenés que abandonar la casa ahora". En shock, la participante se tuvo que ir y no se le permitió tomar sus cosas entre las expresiones de sorpresa de los demás participantes.
Tras despedirse, a puro llanto, fue notificada de la realidad: su "eliminación" no era tal. Minutos antes Santiago del Moro había confirmado que en un inesperado giro de los acontecimientos, desde Gran Hermano habían decidido que la persona que atendiera el teléfono no se despidiera de la casa, y que se dirigiera a un SUM, en el que podría ver y oír, como cualquier televidente, todo lo que sucedía en la casa.
"Le van a vendar los ojos, un productor con pasamontañas no tendrá visión ni diálogo con aquel que atienda. En el SUM habrá comida riquísima, películas y la casa en vivo. Es como asistir a tu velorio", indicó Santiago del Moro. El llanto de Agostina pasó a ser una sonrisa y no podía creer lo que estaba pasando.