Paola Silberberg dejó atrás un contexto rodeado de lujos tras tomar la decisión de romper una relación en la que ya no se sentía respetada. Tras postergar sus proyectos de modelaje y radicarse en el exterior para acompañar a su pareja de aquel entonces, el jugador de la Selección argentina Nico González, la joven eligió dar un paso al costado de manera definitiva al enterarse de una traición amorosa.
Luego del quiebre sentimental y de armar las valijas para regresar a Buenos Aires, transitó meses de desilusión y duelo mientras el atacante continuaba su carrera en Europa, pasando de la Juventus de Turín al Atlético Madrid, e integraba la formación titular de Lionel Scaloni en la final de la Selección contra España. Con el paso del tiempo, la joven comenzó a dar entrevistas donde pudo desahogarse, exponer el trasfondo del distanciamiento y cerrar esa etapa de dolor.
La recuperación emocional le permitió abrirse nuevamente a una historia sentimental junto a Fran Hererra, voz principal y compositor del grupo cuartetero Los Herrrera. El músico cordobés se transformó en un sostén clave en la cotidianeidad de la modelo, devolviéndole el entusiasmo y la ilusión tras la ruptura que marcó un quiebre en su vida personal.
Hoy, la versión 2026 de la joven modelo refleja una renovada etapa afectiva, marcada por la música y el acompañamiento mutuo junto al líder de la banda de cuarteto. Tras superar la trunca experiencia en el exterior y el derrumbe de sus proyectos iniciales, logró reconstruir su presente afectivo y dar lugar a una nueva oportunidad en el amor.
Por qué se habían separado Nicolás González y Paloma Silberberg
El vínculo entre el futbolista y la modelo llegó a su fin de manera drástica cuando salieron a la luz episodios de infidelidad por parte del delantero. A pesar de los constantes viajes, la comodidad que implicaba la vida europea y las ofertas de estabilidad en destinos como Turín o Madrid, Paloma Silberberg no estuvo dispuesta a tolerar engaños ni a negociar sus convicciones dentro de la pareja.
La decisión significó un rotundo cambio de rumbo para la modelo, quien prefirió desarmar la rutina armada en el viejo continente y retornar al país antes que sostener un romance deteriorado por las faltas de compromiso. Una vez asentada nuevamente en Buenos Aires junto a su núcleo cercano, la joven comenzó el proceso de reconstrucción personal lejos de las luces del fútbol profesional.
Por su parte, el delantero de la Selección Argentina rehízo su vida sentimental al tiempo que mantenía su actividad futbolística en los primeros planos internacionales. Poco tiempo después del quiebre con Silberberg, el deportista inició un noviazgo con la mediática Ludmila Isabella, ex pareja del atacante Lautaro "Laucha" Acosta, marcando el cierre definitivo de su historia con la modelo.