Tras años de especulaciones y una larga espera desde la inolvidable Spider-Man: Sin camino a casa (2021), donde el público se topó con lo inimaginable, los tres Spider-Man, ahora llega a la pantalla grande la cuarta entrega de la saga. Con Tom Holland otra vez en el traje, se inaugura una nueva etapa para el personaje dentro del Universo Cinematográfico de Marvel. ¿Cómo continúa esta historia?
Dirigida por Destin Daniel Cretton (Shang-Chi y la leyenda de los Diez Anillos), a partir de un guion de Chris McKenna y Erik Sommers, esta entrega muestra a Peter Parker viviendo en completa soledad luego de los eventos ocurridos en Sin camino a casa, donde, debido a un hechizo de Doctor Strange, la población entera —incluidos sus seres queridos— se olvidan de su existencia. Ahora lucha contra el crimen a tiempo completo en Nueva York mientras una peligrosa transformación física y una nueva amenaza oculta ponen a prueba su existencia.
Al reparto se le suman actores ya conocidos como Zendaya como MJ y Jacob Batalon como Ned Leeds. Pero también se incorporan Jon Bernthal y Mark Ruffalo en sus icónicos papeles de Punisher y Hulk; y rostros nuevos como los de Michael Mando (Scorpion), Liza Colón-Zayas (detective Jean DeWolff) y Sadie Sink (en un papel que Marvel mantiene en secreto).
Los nuevos antagonistas funcionan dentro de la historia y presentan desafíos interesantes para Spider-Man, aunque cuesta no compararlos con los icónicos villanos de la tercera entrega.
A diferencia de la entrega anterior, que apostó por completo al fan service y a la nostalgia con la vuelta de los Spider-Man de Tobey Maguire y Andrew Garfield, esta película recorre un camino mucho más íntimo. Por supuesto que no deja de lado la acción y todo lo que la convierte en un sello distintivo de una cinta de Marvel, pero en esta cuarta parte vemos mucho más a Peter Parker y las consecuencias emocionales de tener que empezar una vida desde cero, completamente solo.
Y es que el superhéroe atraviesa una etapa diferente, obligado a vivir en un mundo donde nadie lo recuerda, lo que le da un tono mucho más dramático y maduro que las entregas anteriores. Es interesante también porque en esta historia hay mucho menos de Multiverso y está más arraigada al concepto original de los cómics, en donde el héroe debe equilibrar sus responsabilidades con sus problemas cotidianos.
Tom Holland, como siempre, entrega una de sus mejores interpretaciones. Con Zendaya –en el papel de MJ– en esta entrega logran una química más interesante, algo que quizá en las otras producciones quedaba más relegado. Ahora se siente mucho más genuina y hay mucho más drama presente.
La química entre Peter Parker y MJ cobra un nuevo protagonismo en esta entrega, con una relación mucho más emotiva y marcada por las consecuencias del hechizo de Doctor Strange.
Otro vínculo que es un acierto es el de Spider-Man con Punisher. Frank Castle –personaje interpretado por Jon Bernthal– viene a recuperar de alguna manera esa figura de apoyo que en su momento representó Tony Stark. Es un personaje más oscuro y callejero que el del magnate, pero vemos una conexión un tanto parecida. Si bien la relación con el personaje de Robert Downey Jr. es superior, su incorporación funciona muy bien porque es divertida, deja buenas secuencias de acción y hasta aporta una cuota de ternura.
En cuanto a los villanos de esta entrega, quizá sea el único aspecto en donde cueste no compararla con su antecesora. El problema es que Sin camino a casa tenía antagonistas absolutamente icónicos y es difícil igualar algo así. En Un nuevo día funcionan bien dentro de la historia, pero no tienen ese nivel de impacto que tuvo la anterior. A pesar de eso, las escenas de acción están correctas y consiguen entretener.
Uno de los puntos más debatibles es si el personaje de Sadie Sink es o no es un buen acierto. Esta participación es uno de los secretos mejor guardados de la película. Sin entrar en spoilers, es interesante porque tiene un costado mucho más psicológico que físico y logra protagonizar los momentos más tensos de la historia. Pero quizá no llegue a convertirse en una antagonista icónica dentro de la saga. Lo que sí: deja la sensación de que todavía vamos a ver más de ella en otras producciones.
La dupla Spider-Punisher es uno de los grandes aciertos de la película: Jon Bernthal aporta acción y humor. Además, acompaña al crecimiento de Peter Parker en esta nueva etapa.
Con una buena banda sonora, efectos especiales digitales que por momentos dejan qué desear y cameos divertidos, esta película es un sí para ver en la pantalla grande. Es entretenida y apuesta por un Peter Parker mucho más íntimo. Un dato importante: hay una escena post-créditos, así que es mejor quedarse hasta el final.